sábado, 21 de diciembre de 2019

282. “DISPUESTA COMO EL ALBA” (ALZA TUS OJOS) EGW.


Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra. Ose. 6:3.

Arrepiéntase ahora cada uno de sus errores, y busque al Señor con todo su corazón. El poder transformador de Dios descenderá a todos los que procuren la paz de Jesucristo. Sus palabras de instrucción son para todos los que lo escuchen y lo sigan. En su misericordia trata de conducir a los injustos al arrepentimiento.

  Los obedientes se complacerán en la ley del Señor. El pone sus estatutos en sus mentes y los graba en sus corazones. Su conversación será impulsada por el Salvador que mora en el alma. Tienen esa fe que obra por amor y purifica el alma de toda corrupción sugerida por Satanás. Sus corazones anhelan a Dios.  

En su conversación les encanta meditar en su misericordia y bondad, puesto que para ellos El es completamente amoroso. Aprenden el idioma del cielo, el país de su adopción.

Se nos ha prometido: "Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios" (Eze. 11:19,20).

Se me mandó decir que no es por falta de oportunidad para conocer la voluntad y la senda de Dios, que los pecadores deben morir, sino por su determinación de llevar a cabo su propia voluntad.

Se rehúsan a ser iluminados espiritualmente por la Palabra de Dios. Voluntariamente ignoraron los privilegios del cristiano y su deber de dirigirse día a día a Dios. El Señor desea dar a todos una experiencia profunda, inteligente, en la vida espiritual.  

PERO MUCHOS SE CONTENTAN con una experiencia casual...

El Altísimo requiere fidelidad en el servicio. Quiere siervos que sean diligentes en ayudar a quienes están en el error. El día de Jehová está muy cercano. . . Que ningún obstáculo se coloque delante de quienes están procurando conocer la voluntad del Señor. No hagan públicos los supuestos yerros que Uds. vean en los que profesan creer la verdad. Lo que tengan que decir, díganselo a ellos a solas,
 con corazones llenos de piedad y ternura... 

La voluntad de Dios se presenta tan claramente que el intelecto más débil puede comprenderla, si el corazón está dispuesto a cumplirla. Los que continúen conociendo al Señor sabrán que su salida está preparada como el alba (véase Ose. 6:3). Paso a paso el Señor guiará infaliblemente a quienes depositan su confianza en El. (Carta 281, del 10 de octubre de 1905, al Dr. D. H. Kress y Sra.). 296

281. “NO LE RINDAN GLORIA AL YO” (ALZA TUS OJOS) EGW.


Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jer. 9:23,24.

En. . . [nuestra] obra por el Maestro, el yo está oculto. El lenguaje del corazón es: El debe crecer y yo menguar. No existe tal cosa como la inactividad espiritual o la holgazanería. El amor al yo muere, el amor a Jesús arde en el altar del alma. No hay lugar para la ambición mundana, egoísta, común o baja, porque estamos viviendo en su presencia, haciendo su obra, y estamos en contacto con Jesucristo y su vida. Su carácter y su trabajo nos absorben completamente.  

La vida llega a ser imperceptiblemente una con Cristo, como El lo fue con el Padre. La verdad, la luz y la vida, están entretejidas con la forma de vida y el carácter; y las aspiraciones son elevadas, puras, desinteresadas, conforme al orden del cielo. Los tales crecen diariamente en el conocimiento de Dios y de Jesucristo. Muestran eficiencia moral pero no se alaban a sí mismos...

Si alguna vez un pueblo necesitó percepción espiritual, vigor, una fe firme y poder en la oración, es el pueblo que asevera estar guardando los mandamientos de Dios y estar esperando que el Señor Jesucristo venga en las nubes del cielo con poder y gran gloria...

El amor por Cristo siempre se verá en los que son obreros juntamente con Dios. Los pensamientos
y motivos vulgares, terrenales, son descartados, a medida que el amor por el Redentor crece. Nadie, 
no importa cuán débil sea en fe, esperanza y valor, necesita desesperarse, pues Cristo ha provisto ayuda divina en combinación con el esfuerzo humano.   

El trabaja constantemente para atraer el alma a una atmósfera pura y santa. Conoce nuestras debilidades y las perplejidades que encontramos doquier en este mundo. Se nos brindará asistencia a cada paso que avancemos. Cuando el alma que lucha se esfuerza con ahínco es cercada por dolencias y rodeada de enemigos para desanimarla, el Consolador se acerca. El Espíritu Santo ayuda nuestras flaquezas. 

Debemos, para vencer, usar los medios colocados a nuestro alcance. Debemos vestirnos del Señor Jesucristo por fe, con su justicia y no confiar en nuestros propios méritos. Muchos procuran estar presentes en la cena de bodas del Cordero con sus propias vestiduras corrientes, desechando el manto tejido en el telar del cielo preparado para todos a un precio infinito, como una dádiva gratuita para sus huéspedes que participarán de su cena. Hemos de usar el uniforme del cielo. Debemos estar ataviados con la justicia de Cristo e ir a la guerra a sus expensas y bajo su estandarte ensangrentado, o no somos de El. (Manuscrito 41, del 9 de octubre de 1890, "Diario: Labores en el Centro Adán").