domingo, 30 de septiembre de 2018

04. ESCRITO ESTA “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”


03. ESCRITO ESTA “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”


02. ESCRITO ESTA “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

01. ESCRITO ESTA “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

sábado, 18 de agosto de 2018

266. “LA IGLESIA DE DIOS ES UN TEMPLO”


Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, 
para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 1 Ped. 2:5.

 El templo judío fue construido con piedras labradas sacadas de las montañas. Cada una había sido preparada para que encajara en su lugar en el templo, cortada, lustrada y probada antes de traerla a Jerusalén. Y cuando llegaba al terreno, el edificio crecía armoniosamente sin el sonido del hacha o el martillo. 

Este edificio representa el cuerpo espiritual de Dios, que se compone de material recogido entre todas las naciones, lenguas y pueblos; y de todo nivel: alto y bajo, rico y pobre, culto e indocto. No hay elementos inútiles que modelar con martillo y cincel. 

 Son piedras vivas, extraídas de la cantera del mundo por la verdad; y el gran Arquitecto, el Señor del templo, está ahora labrándolas, lustrándolas y preparándolas para que ocupen sus respectivos lugares en el templo espiritual. 

 Cuando esté terminado, será perfecto en todas sus partes el objeto de admiración de los ángeles y los hombres, puesto que su constructor y hacedor es Dios. Que nadie piense que no necesita que caiga un golpe sobre él. No existe ninguna persona, ninguna nación que sea perfecta en toda costumbre o pensamiento. Uno debe aprender del otro. De allí que Dios desea que las diferentes nacionalidades se fusionen en discernimiento, sean una en propósito. Entonces la unión que existe en Cristo será ejemplificada. 

Casi tenia temor de venir a este país, puesto que había escuchado a muchos decir que las distintas nacionalidades de Europa eran singulares, y debían ser alcanzadas en una determinada forma. 
 Pero la sabiduría del Señor se promete a los que sienten su necesidad y la piden.

 Dejemos que el Señor tome posesión de la mente y la moldee como la arcilla en las manos del alfarero, y estas desavenencias no existirán. Miren a Jesús, hermanos, imiten su manera de ser y su espíritu, y no tendrán ningún problema para llegar a estas diversas clases. 

 No tenemos seis modelos que seguir, tampoco cinco. 
Tenemos sólo uno: Cristo Jesús. 

 Si el hermano italiano, el hermano francés y el hermano alemán tratan de ser semejantes a El, afirmarán sus pies sobre el mismo fundamento de verdad; el mismo Espíritu que mora en uno, morará en el otro: Cristo en ellos, la esperanza de gloria. Los exhorto, hermanos y hermanas, a no levantar un muro de separación entre las distintas nacionalidades. Por el contrario, procuren derribarlo dondequiera exista.  

 Debemos esforzarnos por estar todos en la armonía que es en Jesús, 
trabajando por el único objetivo: la salvación de nuestros semejantes. 
(Manuscrito 135, del 24 de septiembre de 1885, 
"Unidad entre diferentes nacionalidades", 
sermón predicado en Basilea, Suiza). 280

viernes, 17 de agosto de 2018

265. “JESÚS ESCUCHA AL ARREPENTIDO”

 
Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; 
porque os digo que sus ángeles en los cielos 
ven siempre el rostro de mi Padre 
que está en los cielos. Mat. 18:10. 

A medida que se corre el velo que oculta la gloria de Cristo, se muestra al Salvador en su altísimo 
y santo lugar, no en soledad, descuidado e indiferente a Nuestras necesidades, sino rodeado de miles y miles de ángeles santos, cada uno de los cuales tiene una comisión que cumplir para bendición de la humanidad. 

El Salvador está en comunicación con cada sector de su vasto dominio. Desciende de su trono para inclinarse a escuchar las súplicas de sus hijos. Su corazón amoroso está lleno de piedad y compasión por ellos. Pero su mayor pesar, se me ordenó decir, surge cuando se aflige a los que El ha designado para realizar cierta obra; cuando alguien que no comprende la voluntad de Dios impone su camino nublando el juicio con muchas palabras. 

 Pueden necesitarse meses y años para deshacer el error producido en unos pocos minutos por palabras imprudentes. Oh, no debemos apenar al Salvador por nuestra falta de amor mutuo. El Señor es bien explícito en lo que respecta a la ternura que hemos de manifestar los unos por los otros. 

 Cierta vez los discípulos fueron a Jesús con la pregunta: 
"¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 
 Y llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, 
y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis
 y os hacéis como niños, no entraréis 
en el reino de los cielos" (Mat. 18:1-3). . . 

Estamos comprometidos en una obra trascendental y solemne, y debemos seguir al Salvador bien de cerca. El nos conducirá a niveles más y más elevados de la verdad. "Veréis mayores cosas aun que éstas", dice, "sólo sed estudiantes diligentes". 

 El abre los libros en los que se encuentra inscripto el nombre de cada seguidor, para inspeccionarlos, y en ellos ve con asombro el registro de hechos que deshonran a Dios. El informe de cada día muestra las obras de la Providencia: los esfuerzos del Señor para que los hombres sigan siendo mansos y humildes, bondadosos y compasivos.

 Cristo oye cada palabra de desprecio hacia sus hijos. El sabe que a veces casi, enloquecen porque hay personas entrometidas, que en vez de atender su propio trabajo, sienten una carga por la obra de alguna otra persona. Cristo no puede grabar su amor en los corazones de los que procuran dañar la influencia de otro porque piensan que está en peligro de enorgullecerse.  

Si se abrieran los ojos del que acaricia malas sospechas, vería al Salvador que se aproxima a quien él ha acusado, y se inclina a él mientras éste, lleno de confusión, se arrodilla junto a su lecho, llorando, y pidiéndole fuerzas, sabiduría y su poder sostenedor al Señor.
 (Manuscrito 94, del 23 de septiembre de 1904,
 "El pecado de hablar iniquidad"). 279

miércoles, 11 de julio de 2018

264. “MANTÉNGANSE FIRMES EN DIOS”


Y vé. . . a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor; 
escuchen, o dejen de escuchar. Eze. 3: 11.

 Una y otra vez se me recuerda que no debo tratar de disipar la confusión y contradicción de fe,
 de sentimientos e incredulidad que se presenta. No debo deprimirme, sino debo pronunciar las palabras del Señor con autoridad y luego dejar las consecuencias en sus manos. 

 El Gran Médico me instruye para que hable su palabra, sea que los hombres la escuchen o no. 
 Se me dijo que no tengo nada que ver con las consecuencias, que Dios, el Señor Jehová, me guardará en perfecta paz si me apoyo en su amor y realizo la obra que El me ha asignado... 

El Señor desea que pongamos nuestra confianza en El. Estoy velando constantemente, pues no sé cuán pronto se me ha de llamar a abandonar mi armadura. Deseo que cada palabra mía, impulso o acción sean tales que en el juicio no tenga que avergonzarme de ellas. Me doy cuenta de algo acerca del tiempo en que estamos viviendo. Nuestro período de disciplina en esta tierra, el vuestro y el mío, es muy corto...

No tengo tiempo para dedicar a las contiendas y el Señor me ha dicho que no debo tener ninguna con alma alguna, sino que he de seguir adelante, creyendo, confiando, trabajando... 

Nunca he comprendido más plenamente que ahora la ayuda del Señor en lo que hablo y escribo. 
 Me mantendré en el campo de batalla hasta que El me libere.

 Temo por nuestro pueblo; que el amor al mundo le robe santidad y piedad. Estoy tratando de despertarlos para que vean el peligro de ser atraídos con el señuelo del enemigo hacia un terreno encantado.  

Estoy tratando de mostrarles la necesidad de cultivar la fe y el amor en todo momento y bajo cualquier circunstancia. Sólo por medio de una fe poderosa puede mantenerse vivo en el corazón un amor entrañable por el Salvador. Nuestra fe en Cristo debe ser pura, sólida y genuina. 

 Existe una fe espuria que sólo conduce a confiar en el yo y a criticar a los demás. Esa fe apaga toda chispa de amor cristiano en el alma. Dios llama a su pueblo a estar unido. Pero nuestra unión puede ser legítima sólo en tanto avancemos hacia arriba, en dirección a la cruz del Calvario, crucificando cada día el yo.  

 Todo esfuerzo de unión que no esté basado en el amor de Cristo
 que apacigua y subyuga el corazón, será indudablemente vano. 

Hay poder en la religión verdadera. Por medio de la fe, de la conformidad a la voluntad de Dios, llegaremos a ser tan semejantes a Cristo que los hombres verán que somos partícipes de la naturaleza divina y que estamos realizando un continuo progreso en el conocimiento del Maestro. (Carta 146, del 22 de septiembre de 1902, dirigida al hermano S. T. Belden, su sobrino, y Sra., Obreros de sostén propio). EGW AO  MHP 

miércoles, 13 de junio de 2018

263. “EL DIOS DE LA CIENCIA Y LA REVELACIÓN”


Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; 
no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. 1 Cor. 1:17. 

Los que leen y escuchan las sofisterías que predominan en esta época, no conocen a Dios tal como es. Contradicen la Palabra del Señor, exaltan y adoran a la naturaleza en lugar del Creador. 

 Aunque podemos discernir la obra de Dios en las cosas que creó, éstas no son Dios. La voz de la naturaleza se oye por la influencia que tiene sobre los sentidos. Su voz, declara la Palabra, se escucha hasta el fin del mundo. 

La creación física da testimonio de Dios y de Jesucristo como excelso Creador de todas las cosas. "Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Juan 1:3,4). 

 El salmista testifica: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz" (Sal. 19:1-3). 

El pagano inculto aprende sus lecciones a través de la naturaleza y de sus propias necesidades, 
e insatisfecho con las tinieblas se esfuerza por alcanzar la luz, buscando a Dios en la Primera Gran Causa. 

En el libro de Génesis se registran varias maneras en las que el Señor habla. Pero es sorprendente 
el contraste entre la revelación del Altísimo en dicho libro y las ideas de los gentiles. 

 Muchos filósofos paganos tuvieron un conocimiento de Dios que era puro, pero la degeneración, 
el culto a las cosas creadas, comenzó a oscurecer ese conocimiento. Las obras de las manos de Dios en el mundo natural: el sol, la luna y las estrellas, fueron veneradas. 

En la actualidad, los hombres aseveran que las enseñanzas de Cristo con respecto a Dios no pueden verificarse por medio de las maravillas del mundo natural, porque la naturaleza no se halla en armonía con el Antiguo y Nuevo Testamento. 

 Esta supuesta falta de conformidad entre aquélla y la ciencia no existe. La Palabra del Dios de los cielos no concuerda con la ciencia humana, pero está en perfecto acuerdo con su propia ciencia creada. 

El Dios vivo merece nuestro pensamiento, nuestra alabanza, nuestra adoración como Creador del mundo, como Creador del hombre. Debemos alabar a Dios porque fuimos maravillosamente hechos. El no ignoró nuestra esencia cuando fuimos formados en secreto. Sus ojos vieron nuestro ser, aún siendo imperfectos, y en su libro fueron escritos todos nuestros miembros cuando, sin embargo, 
no existía ninguno de ellos. 

 El sopló en nuestra nariz el aliento de vida. La inspiración de Dios nos ha dado entendimiento. 
Las facultades del hombre fueron puestas en actividad por el Señor y pueden mantenerse sanas 
e íntegras si se las utiliza inteligente y proporcionalmente. 
(Manuscrito 117, del 21 de septiembre de 1898, 
"Un Dios personal"). EGW  MHP

martes, 29 de mayo de 2018

01. ¿QUE ES LA JUSTIFICACIÓN VERDADERA?

 

*Pablo en los capítulos anteriores, en la carta a los Romanos dice que nadie se justifica por las obras de la ley, la ley ceremonial queda obsoleta y desactivada por el sacrificio de Cristo. Los judíos cristianos dijeron: ¡bien! ¡Cómo nadie se salva por las obras de la ley, y solo por gracia, entonces podemos vivir como bien nos plazca! Y comenzó el caos. Concluyeron y decían que mi vida interior no tiene nada que ver con mi vida exterior, y viceversa. ¡Somos libres de las ataduras de normas y reglamentos!
 Ante tal situación caótica Pablo explica en que consiste la verdadera justificación en el capítulo 6, es vivir en santidad total. Porque lo habían malentendido. 3:24-26,31. 

 *¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Rom. 6:1,2. 

 ¿QUÉ, PUES, DIREMOS? 
En cuanto al uso de esta expresión, ver com. cap. 4: 1. En el capítulo 5 Pablo ha hablado de la degeneración universal del hombre como resultado de la caída de Adán; pero le ha asegurado al creyente que, a pesar de sus tendencias al mal, heredadas y cultivadas, la gracia de Dios es más que suficiente para salvarlo de sus pecados, llevarlo de las transgresiones a la justificación y de la muerte a la vida eterna. Cuanto más abundó el pecado tanto más sobreabundó la gracia de Dios. ¿Significa esto -pregunta Pablo- que los hombres pueden continuar pecando para que la gracia sobreabunde hasta lo máximo?

 ¿PERSEVERAREMOS EN EL PECADO PARA QUE LA GRACIA ABUNDE? 
 Gr. epiménÇ, que básicamente significa "permanecer", "quedar", (cf. 1 Cor. 16: 8; Fil. 1: 24); también significa "perseverar" (cf. Rom. 11: 23; Col. 1: 23). La pregunta de Pablo es: "¿Debemos persistir en el pecado?" Ya Pablo ha aludido al hecho de que la doctrina de la justificación por la fe sin las obras de la ley estaba siendo tergiversada por algunos enemigos, como que era una incitación al mal "para que vengan bienes" (ver com. Rom. 3: 8). También había el peligro de que los mismos creyentes pudieran abusar de la libertad que acababan de hallar (Gál. 5: 13). 

*Por lo tanto, como una tergiversación tan completa de la justificación por la fe implicaba un fracaso radical en la realización del propósito de Dios en su plan para la restauración del hombre, Pablo -cuidadosa y enfáticamente- explica la regla de vida que debe seguir a una experiencia genuina de justificación, a saber: “La Santificación”. 

EN NINGUNA MANERA. 
Ver com. cap. 3: 4. Los que hemos muerto al pecado. El tiempo del verbo griego indica un momento o un acontecimiento específico, en este caso la entrega del creyente a Cristo y su consiguiente 533 renacimiento y justificación. El argumento de Pablo es que vivir en pecado no armoniza con haber muerto una vez a él. 

 ¿CÓMO VIVIREMOS AÚN EN ÉL? 
Debido a la debilidad de la carne, una cosa es cometer ocasionalmente un pecado, y otra, muy diferente, vivir en el pecado. Vivir en pecado significa que el pecado es el ambiente en el cual vivimos, la atmósfera moral que respira nuestra alma. Una vida tal es absolutamente incompatible con la fe. 


 *La fe en Cristo que hace posible la justificación del pecador implica una disposición sin reservas para cumplir con la voluntad divina y un odio a todo lo que ocasionó tanto sufrimiento al Salvador (ver com. cap. 3: 28, 31). 
 *La fe que pretende tener derecho a la justificación, pero que al mismo tiempo permite persistir en las formas antiguas de pecado, de ninguna manera es fe. 

 *La evidencia de que un hombre está justificado, que ha nacido de nuevo y que ha pasado de muerte a vida, es que ahora se deleita en obedecer la ley de Dios (1 Juan 2: 1-6; cf. Rom. 13: 8). 

 *"En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley. Cuando se ha efectuado este gran cambio en el pecador, entonces ha pasado de la muerte a la vida" (CS 521). 

 *Es cierto que el creyente quizá alguna vez caiga en un pecado (ver 1 Juan 2: 1), pero la evidencia de que un hombre realmente ha renacido de Dios es que no continúa practicando el pecado (1 Juan 3: 9) o, como lo describe Pablo, no vive más en pecado. CBA 

 *En Conclusión: la verdadera justificación es vivir en santidad en la nueva vida que la justicia de Cristo nos da. No practicando ni amando las cosas de esta vida en sus concupiscencias. Eso es andar en santidad y obediencia a sus mandamientos. 

 “4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 

 15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1Juan 2:4-6; 15-17. 

8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Juan 15:8-10. Ministerio Hno. Pio

sábado, 19 de mayo de 2018

03. ¡UNA DE LAS SEÑALES DEL TIEMPO DEL FIN! ¡UN 19 DE MAYO DE 1,780 SUCEDIÓ UN SUCESO TRASCENDENTAL EN LA HISTORIA!


Veinticinco Años después apareció la segunda señal mencionada en la profecía: el obscurecimiento del sol y de la luna. Lo que hacía esto aún más sorprendente, era la circunstancia de que el tiempo de su cumplimiento había sido indicado de un modo preciso. En su conversación con los discípulos en el Monte de los Olivos, después de describir el largo período de prueba por el que debía pasar la iglesia, es decir, los mil doscientos sesenta años de la persecución papal, acerca de los cuales había prometido que la tribulación sería acortada, el Salvador mencionó en las siguientes palabras ciertos acontecimientos que debían preceder su venida y fijó además el tiempo en que se realizaría el primero de éstos: "En aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su resplandor." (Marcos 13:24.). 

Los 1260 días, o años, terminaron en 1798. La persecución había concluido casi por completo desde hacía casi un cuarto de siglo. Después de esta persecución, según las palabras de Cristo, el sol debía obscurecerse. Pues bien, el 19 de mayo de 1780 se cumplió esta profecía. "Único o casi único en su especie, por lo misterioso del hasta ahora inexplicado fenómeno que en él se verificó, . . . fue el día obscuro del 19 de mayo de 1780, inexplicable obscurecimiento de todo el cielo visible y atmósfera de Nueva Inglaterra." -R. M. Devens, Our First Century, pág. 89. 

 Un testigo ocular que vivía en Massachusetts describe el acontecimiento del modo siguiente: "Por la mañana salió el sol despejado, pero pronto se anubló. Las nubes fueron espesándose y del seno de la obscuridad que ostentaban brillaron relámpagos, se oyeron truenos y descargóse leve aguacero. A eso de las nueve, las nubes se atenuaron y, revistiendo un tinte 352 cobrizo, demudaron el aspecto del suelo, peñas y árboles al punto que no parecían ser de nuestra tierra. A los pocos minutos, un denso nubarrón negro se extendió por todo el firmamento dejando tan sólo un estrecho borde en el horizonte, y haciendo tan obscuro el día como suele serlo en verano a las nueve de la noche.... 

"Temor, zozobra y terror se apoderaron gradualmente de los ánimos. Desde las puertas de sus casas, las mujeres contemplaban la lóbrega escena; los hombres volvían de las faenas del campo; el carpintero dejaba las herramientas, el herrero la fragua, el comerciante el mostrador. Los niños fueron despedidos de las escuelas y huyeron a sus casas llenos de miedo. 

Los caminantes hacían alto en la primera casa que encontraban. ¿Qué va a pasar? preguntaban todos. No parecía sino que un huracán fuera a desatarse por toda la región, o que el día del juicio estuviera inminente. "Hubo que prender velas, y la lumbre del hogar brillaba como en noche de otoño sin luna.... Las aves se recogieron en sus gallineros, el ganado se juntó en sus encierros, las ranas cantaron, los pájaros entonaron sus melodías del anochecer, y los murciélagos se pusieron a revolotear. Sólo el hombre sabía que no había llegado la noche.... 

"El Dr. N. Whittaker, pastor de la iglesia del Tabernáculo, en Salem, dirigió cultos en la sala de reuniones, y predicó un sermón en el cual sostuvo que la obscuridad era sobrenatural. Otras congregaciones también se reunieron en otros puntos. En todos los casos, los textos de los sermones improvisados fueron los que parecían indicar que la obscuridad concordaba con la profecía bíblica.... La obscuridad alcanzó su mayor densidad poco después de las once." 
The Essex Antiquarian, abril de 1899, 
tomo 3, No. 4, págs. 53, 54. 

 "En la mayor parte del país fue tanta la obscuridad durante el día, que la gente no podía decir qué hora era ni por reloj de bolsillo ni por reloj de pared. Tampoco pudo comer, ni atender a los quehaceres de casa sin vela prendida.... 353 "La extensión de esta obscuridad fue también muy notable. Se la observó al este hasta Falmouth, y al oeste, hasta la parte más lejana del estado de Connecticut y en la ciudad de Albany; hacia el sur fue observada a lo largo de toda la costa, y por el norte lo fue hasta donde se extendían las colonias americanas." -Guillermo Gordon, History of the Rise, Progress, and Establishment of the Independence of the U.S.A., tomo 3, pág. 57.

 La profunda obscuridad del día fue seguida, una o dos horas antes de la caída de la tarde, por un aclaramiento parcial del cielo, pues apareció el sol, aunque obscurecido por una neblina negra y densa. "Después de la puesta del sol, las nubes volvieron a apiñarse y obscureció muy pronto." "La obscuridad de la noche no fue menos extraordinaria y terrorífica que la del día, pues no obstante ser casi tiempo de luna llena, ningún objeto se distinguía sin la ayuda de luz artificial, la cual vista de las casas vecinas u otros lugares distantes parecía pasar por una obscuridad como la de Egipto, casi impenetrable para sus rayos." -Isaías Thomas, Massachusetts Spy; or American Oracle of Liberty, tomo 9, No. 472 (25 de mayo, 1780). 

 Un testigo ocular de la escena dice: "No pude substraerme, en aquel momento, a la idea de que si todos los cuerpos luminosos del universo hubiesen quedado envueltos en impenetrable obscuridad, o hubiesen dejado de existir, las tinieblas no habrían podido ser más intensas." -Carta del Dr. S. Tenney, de Exeter, N. H., diciembre de 1785 (Massachusetts Historical Society Collections, 1792, 
serie 1, T1, pág. 97). 


 "Aunque la luna llegó aquella noche a su plenitud, "no logró en lo más mínimo disipar las sombras sepulcrales." Después de media noche desapareció la obscuridad, y cuando la luna volvió a verse, parecía de sangre". 

"El 19 de mayo de 1780 figura en la historia como el "día obscuro." Desde el tiempo de Moisés, no se ha registrado jamás período alguno de obscuridad tan densa y de igual extensión y duración". 

*La descripción de este acontecimiento que 354 han hecho los historiadores no es más que un eco de las palabras del Señor, expresadas por el profeta Joel, dos mil quinientos años antes de su cumplimiento: "El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que venga el día grande y espantoso de Jehová" 
(Joel 2: 31). 

Cristo había mandado a sus discípulos que se fijasen en las señales de su advenimiento, y que se alegrasen cuando viesen las pruebas de que se acercaba. "Cuando estas cosas comenzaren a hacerse -dijo,- mirad, y levantad vuestras cabezas, por que vuestra redención está cerca." 
Llamó la atención de sus discípulos a los árboles a punto de brotar en primavera, y dijo: "Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios." (San Lucas 21: 28, 30, 31.).
EGW CS  MHP

lunes, 2 de abril de 2018

262. “UN MENSAJE PARA EL MUNDO”


Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas. Apoc. 1:19.

 Cada aspecto del mensaje del tercer ángel ha de ser proclamado en todas partes del mundo. 
 Esta obra es mucho más importante de lo que muchos creen. 

 Nuestros proyectos misioneros constituyen el único gran motivo 
que exige nuestra atención indivisa en este tiempo. 
 "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". Marcos 16:15. 
Para realizar esta obra hemos de ejercitarnos en la sencillez. Este es un mensaje de prueba. Admitido en corazones honestos, resultará ser un antídoto para todos los pecados y pesares del mundo. Ninguna condición de clima, de pobreza, de ignorancia o de prejuicio puede impedir su eficiencia, 
o disminuir su adaptabilidad a las necesidades de la humanidad.

La proclamación del gran mensaje evangélico es tarea de los discípulos de Cristo. Algunos trabajarán por esto de una manera, y otros llevarán a cabo otro aspecto de la obra, según el Señor los llame y dirija individualmente. 

No todos tienen el mismo lineamiento de trabajo, pero todos pueden unirse en sus esfuerzos. 
La Palabra del Dios vivo debe proclamarse en toda la tierra. El Evangelio ha de exponerse con gran poder, señalado por manifestaciones prácticas del Espíritu de Dios. Nuestros obreros han de ser medios vivientes para revelar el propósito de Dios al llamarlos a su obra.

 La palabra del Evangelio glorioso ha de ser predicada en su alcance divino. De viva voz y por hechos amables y compasivos hemos de ejemplificar los principios del Evangelio... 

La verdad puede progresar por medio de las obras de caridad, ayudando a los indoctos, a los enfermos, a los hambrientos y a los desvalidos. Pero nuestra labor no debe limitarse a los extraños. Debe penetrar completamente en los caminos principales y secundarios...

Que las iglesias sean purificadas de su egoísmo y de su orgullo, y obtengan una experiencia al unirse unos con otros para alentar el corazón de quienes vacilan y recobrar a los que están en la neblina y bruma de la incredulidad. Todos han de oír el último mensaje de amonestación. 

 Las profecías que se encuentran en el libro de Apocalipsis,
 en los capítulos 12 y 18, se están cumpliendo. 
 En el capítulo 18 se registra el último llamado a las iglesias. Este ha de ser dado ahora. 

 En el capítulo 19 se describe el tiempo cuando la bestia y el falso profeta son tomados y arrojados en el lago de fuego. El dragón, que fue el instigador de la gran rebelión contra el cielo, es atado, y lanzado en el profundo abismo durante mil años.

Luego sigue la resurrección de los impíos y la destrucción de Satanás junto con ellos, la victoria final y el reinado de Cristo en esta tierra. (Manuscrito 75, del 20 de septiembre de 1906, "Una advertencia en relación con las grandes inversiones para la producción de alimentos"). 276

261. “TENGA FE EN DIOS”


 Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Sal. 118:6.

Querido hermano:. . . Sé que Ud. a menudo se siente tentado y atribulado. Sé que el Señor no lo dejará solo en la lucha con las pruebas. Solamente crea que Jesús es su Ayudador en momentos de prueba. Por alguna razón, hoy me parece que debo verlo e invitarlo a que mire a lo alto; sí, eleve su vista a través de las nubes hacia el Sol de justicia. 

Ud. debe estar agobiado. Es el desánimo deprimente lo que está debilitando sus energías vitales. Debe mantener el buen ánimo aunque esté desilusionado de los hombres.
Jesús comprende, El es fiel y su Salvador. 
 Sólo un corto tiempo de prueba, un momento de aflicción, 
luego el eterno peso de gloria. 

Le escribo como lo haría a mis propios hijos. Ud. está donde Dios quiere que esté. Le digo, hermano mío, no hay ningún error en esto. Sé de qué hablo. Sea fiel a Dios y realice con lealtad la obra que El le ha dado. Dios vive y reina. Tenemos un Salvador vivo y sublime. El cuida de Ud. El poderoso y excelso Salvador que guió los ejércitos de la hueste hebrea es su Dios. Ud. sólo tiene que confiar en El como un niño confía en sus padres.

 Obedezca sólo a El, y aunque su confianza en los hombres y las mujeres haya sido defraudada, su confianza en Dios puede ser firme y constante. El nunca ha fallado ni lo ha engañado. Será su guía y libertador en las circunstancias más difíciles. Estará a su diestra. Estamos en todo momento rodeados por su poder y su presencia tan ciertamente como lo estuvieron los israelitas en medio del mar partido en dos. 

La más profunda y genuina filosofía de la vida es que estemos en la más íntima relación con Dios. 
 El le está dando una experiencia, y si Ud. no se lamenta en exceso y no se siente tan apenado, obtendrá fortaleza física. Pero el dolor, la disensión y la falsedad son para Ud. una muerte en vida. Pero debe, con fe, encomendar su caso a Dios. La verdad triunfará y Ud. triunfará con ella. 

Manténgase firmemente aferrado a Jesús. Eleve su mirada al refugio de sosiego y al hogar de los bienaventurados. Guarde su alma en el amor de Dios, suceda lo que suceda, y crecerá espiritualmente en fortaleza. Cristo es su amoroso Amigo, El tomará su mano y lo ayudará en todo lugar duro y difícil. 

Un agradecido, confiado y habitual reconocimiento a Dios fundamenta toda conducta correcta, todo carácter genuino. Nunca debe perder su confianza en el Señor. Sería menos pecaminoso, menos irracional olvidarse de todo amigo humano que olvidarse de Dios.  

 Sé que ama al Señor, y sé que tratará de servirlo con toda sinceridad, con toda fidelidad, y nunca nadie podrá hacerle sentir miedo o vergüenza por ser conocido como siervo del Dios Altísimo. Que el Señor lo bendiga, es la oración de [firmado] Elena G. de White (Carta, 22, del 19 de septiembre de 1886, dirigida al Dr. J. S. Gibbs, médico en el Retiro Rural de Salud, en Santa Elena, California). 275

260. “EL MIEMBRO QUE TRABAJA”


"Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un 
cada vez más excelente y eterno peso de gloria". 2 Cor. 4:17.

Es el más solemne privilegio representar ante el mundo el carácter de Cristo. Dondequiera que esto se haga, y quienquiera lo realice, se siembra la semilla para vida eterna. Cualquier cosa que vean que otros hacen y que el juicio de ustedes condena como impropio de un cristiano, asegúrense de no hacer nunca ustedes las mismas cosas. 

 No aflijan el corazón de Jesús, que cargó sus pecados y llevó sus penas. Sirvan a Dios con mansedumbre y humildad de corazón. El Señor los ama, y en tanto sigan en las huellas de Jesús, andarán seguros. 

 Es fundamental que toda alma que profesa el nombre de Cristo haga senderos rectos para sus pies. ¿Por qué? No sea que el cojo se desvíe del camino. 

Es terrible, muy terrible dar a un alma un mal ejemplo y conducirla por el rumbo equivocado a causa de la forma en que ustedes andan. Pronto estaremos delante del trono de juicio de Cristo, no para que nuestros casos sean decididos, pues esto ya se habrá hecho antes. 

El Juez se sienta, los libros se abren, y se revela lo que cada hombre recibe de acuerdo con lo que haya hecho, ya sea bueno o malo. Colmen sus vidas de toda buena obra posible. . . 
Jesús es rico en gracia. Obtengan, obtengan constantemente de El, pues pueden tener valiosas provisiones. 

El demonio de la herejía ha trazado un plan para el mundo, y ha resuelto poseerlo para su reino. Muchos son los que se hallan en su ejército. Están disfrazados, son sutiles y perseverantes. Rechazan toda influencia divina y emplean todo medio con el fin de maquinar la ruina de aun una sola alma.

 Poseen un ahínco, tacto y habilidad que es maravilloso, 
y se abren camino en toda brecha nueva 
donde el estandarte de la verdad es ensalzado. 
¿Qué harán los obreros que trabajan unidos a Dios? 
¿En qué radica su aptitud y eficiencia? 

 Los que son obreros junto con Dios trabajarán en las filas de Cristo. Imbuidos del Espíritu Santo de Cristo, se elevarán a su verdadera dignidad y responsabilidad. 

 La iglesia no ha de cruzarse de brazos como muestra de seguridad, 
y decir: "Soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad".  

 Los seguidores de Cristo no deben confiar en las experiencias pasadas, 
y dejar de crecer hacia la perfección.
 Si así lo hicieren, la iglesia enfrentará la derrota y la ruina. 
¿De quién dependerá ella? Total y plenamente de Dios. 
(Carta 89, del 18 de septiembre de 1894, 
dirigida a Edson y Emma White). 274