domingo, 26 de febrero de 2012

226. “PROMESA DE AYUDA DIVINA”


Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. 
 Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador,
 y el hablar vanidad. Isa. 58:9.

Anoche tuve una experiencia maravillosa. Estaba [en las visiones de la noche] en una reunión donde se formulaban preguntas y se las respondía. Me desperté a la una y me levanté. Por un momento caminé por la habitación, orando fervientemente por claridad mental, por fortaleza para mi vista y para poder escribir las cosas que debían escribirse. Supliqué al Señor que me ayudara a dar un testimonio que despertara a su pueblo antes que fuese demasiado tarde. Me alegraba de que no hubiera nadie en la habitación debajo de la mía. Sara [McEnterfer] y Maggie [Hare] generalmente ocupan esa habitación, pero durante el verano duermen en una carpa armada debajo de un gran roble que crece cerca de la casa...

Nos estamos aproximando al final de la historia de la tierra, y los diferentes lineamientos de la obra de Dios han de llevarse a cabo con mucho más sacrificio propio que el que se ha hecho hasta ahora. 
 La obra para estos últimos días es una obra misionera. La verdad presente, desde la primera letra del abecedario hasta la última, significa esfuerzo misionero. La tarea que debe realizarse demanda renunciamiento en cada paso que se dé hacia adelante. Los obreros han de salir de la tribulación purificados y refinados, como el oro probado en el fuego...

No puedo escribir ahora todas las instrucciones que se me dieron. Se pronunciaron estas palabras: "Algunos son imprudentes, insensibles a los resultados del pecado, indiferentes a las advertencias. Pronto se leerá la escritura en la pared, ahora ininteligible para ellos. Pero, al igual que Belsasar, parecen incapaces de ver su peligro. Un testimonio directo debe dirigirse a nuestras iglesias e instituciones para despertar a los que duermen".

Cuando se busca la palabra del Señor y se la sigue, se logra un progreso constante. Veamos ahora nuestra gran necesidad. El Señor no puede usarnos hasta que insufle vida en nuestros huesos secos... 

La experiencia que tuve anoche me impresionó profundamente. Parecía tener a Cristo muy cerca, a mi lado. Estaba henchida de esperanza, valor, fe y amor por las almas. Le rogué a Dios que me sostuviera, y me levantó y me hizo triunfar en El. Sé que el Señor obrará en favor de su pueblo cuando éste santifique sus almas por medio de la obediencia a la verdad. Entonces el ser entero, cuerpo, mente y alma estarán en armonía con Dios. Amando a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos poseeremos una libertad coronada de gloria. "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" 1 Cor. 2: 9. (Carta 130, del 15 de agosto de 1902, dirigida a Edson White). 
Alza tus Ojos de E. G. de White

225. “NECESIDAD DE REFORMA”


Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar. Zac. 3:7.

El futuro de la iglesia depende de los esfuerzos que realicen sus miembros para comprender la pecaminosidad del egoísmo, y de su buena voluntad para tomar el remedio que los curará de la enfermedad que están padeciendo. Que tenga lugar una reforma, para que los que acepten la verdad en el futuro no se contaminen con la influencia corruptora de Satanás...

Muchos de los que son condenados por los hombres son vindicados por Dios. Muchos a quienes el juicio humano ensalza, Dios los declara desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos.
 La opinión humana a menudo se equivoca. Frecuentemente el hombre reprueba a su hermano porque su discernimiento es defectuoso. Dios mira el corazón. Lee los motivos que llevan a actuar. Dios insinúa esta pregunta: "¿Debo hacer esto?" Satanás incita al hombre a decir: "Puedo".   
 La rectitud es un súbdito leal. El poder es un tirano altanero que instiga a la contienda, el flagelo del mundo. La rectitud es la representación del hombre perfecto en Cristo Jesús. Es el fundamento de toda justicia y paz; el aceite que llena los recipientes divinos...

Hay una obra que efectuar entre las iglesias adventistas que aún no se ha realizado. Los ángeles ministradores están esperando para ver quién iniciará la tarea con espíritu recto. . . Humíllense todos ante Dios, pidiendo gracia y sabiduría para poder ver en qué han violado su santa ley. A menos que su Espíritu los ilumine, nunca lo sabrán, aunque sus hermanos se lo muestren. Los que se niegan a tener una relación correcta con Dios, los que no obedecen las normas de su gobierno, no poseen su señal...

El Señor es misericordioso. No castiga a su pueblo porque lo odia, sino porque odia los pecados que está cometiendo. Debe corregirlos para que puedan volver a su lealtad. Su plan es que el castigo sea una advertencia para ellos y para los demás. Nadie necesita andar en tinieblas. Nadie tiene necesidad de decir: "Especifícame las ofensas precisas de las cuales soy culpable". A los que dicen así, les doy la palabra del Señor: "Inquiere en oración y lo sabrás".

Si las amonestaciones y los reproches que se presentan en la Palabra de Dios y en los testimonios de su Espíritu no son lo suficientemente claros, ¿qué palabras lo serán, como para producir un reavivamiento y una reforma? (Diario, Manuscrito 108, del 14 de agosto de 1901).  
Alza tus Ojos de E. G. de White

224. “QUITEN LA BASURA DE LA CRÍTICA”


Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. 1 Cor. 2:2.

No critiquen a los demás. Este espíritu está consumiendo los órganos vitales del pueblo de Dios. No podemos permitirnos acumular desechos. El Cielo ve lo que ocurre como resultado de acumular las inmundicias de las palabras. ¿Qué sucedería si decidiéramos no agregar nada a ese cúmulo de expresiones descuidadas, vanas y tontas? Tenemos que realizar la obra más sagrada y solemne. . . 

Es necesario que erradiquemos el montón de basura que se ha amontonado. ¿Cómo? "Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Cor. 7:1). 

 Cultiven la piedad personal. Dios nos preguntará: "¿Quién ha conocido la mente del Señor?", para poder instruirnos, y para que podamos decir: "Tenemos la mente de Cristo". Entonces desaparecerá la inmundicia de las palabras perversas. Que el Señor nos llene de su espíritu y toque nuestros labios con un carbón encendido del altar. Fervientemente, velando, esperando y trabajando, hemos de ser "en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor" (Rom. 12:11).

La iglesia es el único objeto en este mundo en el cual se centra el intenso interés de Cristo, por el cual tiene incesante cuidado. Esta iglesia está comprometida en la tarea de obtener el conocimiento de Dios y Jesucristo, que es vida eterna para todos los que lo reciben. Dios busca en cada alma principios firmes que se revelen en palabras y acciones. Entonces sacarán del tesoro de su casa palabras cargadas con los principios de la verdad eterna.

No tenemos tiempo de alabar al diablo, ni tiempo ni voz para criticar. Hemos de mostrar que la gracia de Cristo mora en nuestros corazones. Su influencia se manifestará, no importa con quienes estemos, por medio de palabras de la más profunda relevancia, que involucren consecuencias tan perdurables como la eternidad.

En esta etapa de la historia terrenal no podemos debilitar nuestra mutua influencia. La lucha cristiana es reñida y difícil. Tenemos que enfrentarnos y combatir con enemigos invisibles, y debemos estar en armonía con los agentes celestiales que están procurando limpiarnos de la inclinación a criticar a nuestros hermanos, a emitir juicio sobre ellos. El Señor desea que permanezcamos bajo el yugo de Cristo...

Hemos de creer y amar la verdad por causa de Cristo. Debemos elevarnos más y más en pureza [y] conocimiento. Somos testigos de Cristo. No hablemos entonces de las dificultades ni meditemos en nuestras pruebas, sino acerquémonos al Señor Jesucristo, autor y consumador de nuestra fe. Contemplándolo, estudiando y hablando de Él, nos transformamos a su imagen. 
(Carta 119, del 13 de agosto de 1899, dirigida a un matrimonio que trabajaba en los estados del sur de Estados Unidos). Alza tus Ojos de E. G. de White

223. “CRISTO TIENE PODER PARA NOSOTROS”


Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. Col. 2:10.

Hemos de vivir bajo los rayos templados y suaves del Sol de Justicia. Nada sino su amorosa compasión, su gracia divina, su excelso poder, pueden capacitarnos para frustrar al implacable enemigo y dominar la oposición del corazón humano. ¿Cuál es nuestra fortaleza? El gozo del Señor. Dejemos que el amor enternecedor de Cristo colme el corazón y seamos suavizados y subyugados, preparados para recibir el poder que El tiene para nosotros.

Agradezcamos a Dios todos los días por las bendiciones que nos da. Si el agente humano se humilla ante Dios, reconociendo cuán impropio es abrigar sentimientos de autosuficiencia, reconociendo su total incapacidad para hacer la obra que es necesario realizar a fin de que su alma sea purificada, desechando su propia justicia, Cristo grabará su propia imagen en su alma. Aplicará su mano a la tarea de crearlo de nuevo, y la continuará hasta que esté "completo en El".

Cristo nunca descuidará la obra que se ha dejado en sus manos. Inspirará al discípulo resuelto con un sentido de la perversidad, de la condición mancillada por el pecado, de la depravación del corazón sobre el cual El está trabajando. El verdadero penitente ha aprendido la vacuidad de la autosuficiencia. Mirando a Jesús, comparando su carácter defectuoso con el carácter perfecto del Salvador, puede decir: En mi mano nada traigo; Simplemente a tu cruz me aferro.

 Con Isaías declara: "Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre" (Isa. 26:12,13).

Contemplando a Cristo con el propósito de ser como El, el escudriñador de la verdad ve la perfección de los principios de la ley de Dios, y nada más que la perfección lo satisface. Ocultando su vida en la vida de Cristo, comprende que la santidad de la ley divina se revela en el carácter de Cristo, y cada vez se esfuerza más fervientemente por ser como El. En cualquier momento puede presentarse una guerra, puesto que el tentador ve que está perdiendo a uno de sus súbditos. Debe librarse una batalla con los atributos que Satanás ha estado fortaleciendo para su propio uso. 

El agente humano ve con qué tiene que luchar: un extraño poder que se opone a la idea de alcanzar la perfección que Cristo presenta. Pero con El hay poder salvador, que obtendrá la victoria por él en el conflicto. El Salvador lo fortalecerá y lo ayudará cuando se acerque suplicando gracia y eficiencia. (Manuscrito 89, del 12 de agosto de 1903, "Primero reconcíliate con tu hermano"). 
Alza tus Ojos de E. G. de White

222. “CONSAGRACIÓN DIARIA”


Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, 
sino la que sea buena para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes. Efe. 4:29. 

Siento profundamente que debemos hacer todo lo que nos sea posible para educar a la gente a fin de que sean cristianos de la Biblia. No sólo debemos mostrar en nuestro carácter la mansedumbre y humildad de Cristo, sino instruir a la gente que profesa la verdad presente de modo que no esté satisfecha con el hecho de poseer una fe nominal en la verdad presente, sino introducir esa fe en su carácter como un poder santificador...

La consagración es algo muy sencillo. Cuando por la práctica se la introduzca diariamente en nuestra vida individual, conoceremos mucho más por consagración que por confiar en una experiencia. 
 Cada día, cada hora, dejen que el corazón se eleve hacia Dios: "Heme aquí Señor, soy tu propiedad; tómame y úsame hoy. Pongo todos mis planes a tus pies; no haré mi propia voluntad. 

 Mi tiempo y mi vida entera son tuyos". Esté el corazón constantemente buscando a Dios por fortaleza y gracia.

Ni una sola palabra perversa escape de nuestros labios porque ellos y nuestra voz pertenecen al Señor y deben ser consagrados a Él y a su servicio, y no deben deshonrarlo. Los ha comprado y yo no debo decir nada que lo ofenda. Mis oídos deben estar cerrados a la maldad. Así, día a día, debemos consagrarnos a Dios. Los oídos no deben corromperse escuchando chismes que los murmuradores querrán hacernos oír. No sólo haría que ellos pequen al permitirles hablar de los defectos de otros, sino que yo también pecaría al escucharlos. Puedo evitar mucha habladuría maliciosa si mis oídos han sido consagrados al Señor.

Antes que se haga daño puedo decir: "Oremos". Entonces pidamos a Dios que ilumine nuestras mentes para comprender, tanto nuestra verdadera relación mutua, como nuestra verdadera relación hacia Dios. Abramos nuestros corazones a Jesús con toda la sencillez con que un niño contaría a sus padres terrenales sus perplejidades y preocupaciones. Consagrémonos a Dios diariamente; entonces nuestra vida de servicio al Señor no correrá peligro. Queremos que la gratitud llene nuestra vida, en palabras y obras.

Cada palabra, cada pensamiento de queja al que nos entregamos, es un reproche a Dios, una deshonra a su nombre. Queremos que nuestros corazones armonicen con su alabanza, que rebosen de gratitud, que hablen de su amor, que sean enternecidos y subyugados por la gracia de Cristo, y estén pletóricos de dulzura, paz y fragancia. Seremos pacientes, amables, bondadosos, compasivos y corteses aun cuando tratemos con quienes son desagradables. Oh, cuántas bendiciones preciosas perdemos porque tenemos el yo en tan alta estima y valoramos tan poco a los demás...

No debemos desmerecernos a nosotros mismos y subestimar las capacidades que Dios nos concede. Tampoco deberíamos sobreestimar nuestra propia importancia y confiar en nuestra capacidad humana. (Carta 7a, del 11 de agosto de 1886, dirigida a un matrimonio que trabajaba en Inglaterra). 
(Alza tus Ojos de E. G. de White)

221. “SE NECESITAN PALABRAS DE GRACIA”


Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las 
palabras de gracia que salían de su boca. Luc. 4:22.

Esta mañana mi corazón fue atraído a Dios en un ferviente anhelo del alma por la conducción del Espíritu Santo. ¿Qué palabras puedo expresar que sean apreciadas y comprendidas? Cuando Cristo estuvo en nuestro mundo, dijo a los escribas y fariseos: "¿Por qué no entendéis mis palabras y las valoráis?" Estaban permanentemente dando su propia interpretación a las sencillas verdades que brotaban de sus labios...

Con claridad y poder pronunció las palabras que llegarían hasta nuestro tiempo como un tesoro de bondad. ¡Qué preciosas eran y cuán llenas de ánimo! De sus labios divinos fluyeron con plenitud y copiosa seguridad las bendiciones que mostraron que El era la fuente de toda benignidad, y que era prerrogativa suya bendecir e impresionar las mentes de todos los presentes. Se dedicó a su jurisdicción singular, sagrada, y los tesoros de la eternidad estuvieron a sus órdenes. 
 En cuanto a disponer de ellos, no conoció límites. No fue ningún robo para El actuar en el cargo de Dios. Con sus bendiciones alcanzó a los que habían de integrar su reino en este mundo. Trajo toda bendición esencial para el gozo y la felicidad de cada alma, y ante aquella vasta muchedumbre presentó las riquezas de la gracia del Cielo, los tesoros acumulados del Padre eterno...

En ciertas ocasiones Cristo habló con tal autoridad que hacía llegar sus palabras con fuerza irresistible, con un sentido abrumador de la grandeza del que hablaba, y los agentes humanos se reducían a la nada en comparación con quien se hallaba ante ellos. Se sentían profundamente conmovidos. Sus mentes eran impresionadas con la realidad de que El estaba repitiendo la orden dada desde la gloria más excelsa. En tanto convocaba al mundo para que lo escuchara, ellos permanecían fascinados y embelesados, y el convencimiento penetraba en sus mentes. Cada palabra ocupaba su lugar, y los oyentes creían y recibían las palabras que no podían resistir. Cada sentencia que pronunciaba era, para los oyentes, la vida de Dios. Dio pruebas de que era la Luz del mundo y la Autoridad de la iglesia, y reclamó la preeminencia sobre todo. 

"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quién yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo" (Juan 1:14,15). 
 Sí, existió antes que Juan. Oculto en la columna de nube de día y en la columna de fuego en la noche, guió a los hijos de Israel a través del desierto. "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Juan 1:16). (Manuscrito 115, del 10 de agosto de 1905, "Un Salvador divino"). 
 Alza tus Ojos de E. G. de White

220. “SIGUE EL EJEMPLO DE SACRIFICIO DE CRISTO”


Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso 
y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 
Mat. 11:29.

Los que al final sean recibidos en el cielo como miembros de la familia real, deben aquí entregarse a sí mismos en cuerpo, alma y espíritu al servicio de Aquel que pagó el precio de su redención. Todo lo que tenemos y somos pertenece al Señor. "No sois vuestros", declara el apóstol; "porque habéis sido comprados por precio, glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:19,20). . .

¿Te has consagrado totalmente al Señor? ¿Puede El usarte como un vaso para honra? ¿Estás realizando tu parte fielmente en su causa? A cada hombre le ha asignado Dios su tarea. Espera que cada creyente coopere con El en la obra de salvar almas. Cuando su causa sufre por falta de recursos, ¿cómo puede alguien poner precio a sus servicios, negándose a tomar su cruz diariamente y a practicar la abnegación por Cristo?

El cumplimiento de la promesa de que seremos coherederos con el Señor radica en nuestra disposición a negarnos a nosotros mismos. Cuando Cristo tome posesión de su reino, serán los que en esta tierra lo siguieron con renunciamiento y sacrificio los que recibirán la recompensa de la vida eterna.

El llamado de Cristo al sacrificio y a una entrega sin reservas significa la crucifixión del yo. 
 Para obedecer este llamado debemos tener una fe incondicional en El como Ejemplo perfecto, y una clara comprensión de que hemos de representarlo ante el mundo. Quienes trabajen para Cristo han de hacerlo a la manera de Él. Han de vivir su vida. Su invitación a una entrega incondicional ha de ser suprema para ellos. No han de permitir que vínculo o interés terrenal alguno les impida rendirle el homenaje de sus corazones y el servicio de sus vidas. Perseverante e incansablemente han de trabajar con Dios para salvar las almas que perecen del poder del tentador.  

Los que están así relacionados con Cristo aprenden constantemente de El, al pasar por las etapas sucesivas de progreso en la experiencia cristiana. Se les presentan dificultades y perplejidades para que puedan conocer más perfectamente la voluntad y el camino de Cristo. Pero oran y creen, y por la práctica su fe aumenta.

"Llevad mi yugo sobre vosotros", dijo Cristo, mientras con una naturaleza humana vivió y trabajó en esta tierra. Constantemente cargó el yugo de la sumisión, haciendo frente a las dificultades que los seres humanos deben enfrentar, soportando las pruebas que ellos deben soportar. 
 El enemigo nos atacará permanentemente como lo atacó a Cristo, induciéndonos a grandes tentaciones. Pero hay una vía de escape para cada uno.
 (Manuscrito 88, del 9 de agosto de 1903, 
"No te canses de hacer el bien"). 
Alza tus Ojos de E. G. de White

219. “LO QUE DIOS CONDENA NO ES SEGURO”


Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; 
y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Jer. 7:23.

El Señor desea que cada uno trabaje por su propio bien espiritual y eterno. Esto sólo puede lograrse en tanto obedezcamos las enseñanzas que Cristo nos ha dejado. Si hemos de obtener la recompensa eterna debemos seguir el ejemplo de Cristo, nuestro Modelo, quien hizo el bien y sólo el bien con los talentos que le confió el Señor. Con gusto entregó su vida para redimir a una raza impía, apóstata. Pero hoy, el egoísmo, la mundanalidad, el orgullo y la complacencia propia están consumiendo constantemente los recursos encomendados a los que declaran ser cristianos. Están malversando el dinero que el Señor pide que empleen para atraer a muchos hijos e hijas hacia El.

Cuando los cristianos obren como lo hizo la Cabeza de la Iglesia, no estarán continuamente ingeniándoselas para poder usar el capital del Señor en su propio placer. ¿No es suficiente honor para ellos cooperar con el Redentor del mundo? Los proyectos mundanos, las inversiones mundanas realizadas para agradar y ensalzar el yo, no brindan retribución alguna digna de poseer. Dios los condena, y lo que Dios condena no es seguro como para que lo practique ningún alma viviente. 

"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Rom. 12:2). 

 Aquí tenemos una experiencia que ganar que no resultará decepcionante. El Dios todopoderoso, que creó al hombre por medio de Jesucristo, invita a toda alma a que lo pruebe y vea qué recibirán todos los que así hagan. Ellos son probados y afligidos, y en conformidad con la voluntad de Dios comprenden cuál es la buena voluntad de su Creador, agradable y perfecta.

La conformidad con el mundo se obstaculiza y se hace imposible cuando se obedece lisa y llanamente a un "Así dice Jehová". La santificación y transformación evangélica del alma, cuerpo y espíritu dirigen los pies de los tales a través de la puerta estrecha hacia el camino angosto, el sendero preparado para que los redimidos del Señor transiten por él. Trabajen en colaboración con Dios, como lo hizo Cristo por las almas y los cuerpos de sus semejantes. . .

El Señor la llama. . . para que vea estas cosas con ojos iluminados, no por consejeros mundanos, sino por su Espíritu. Tome la Palabra tal como está escrita. . . Colóquese donde las riquezas de la gloria del Cielo brillen delante, detrás y a cada lado de su persona, porque Ud. es toda luz en el Señor. (Carta 110, del 8 de agosto de 1899, dirigida a una mujer de fortuna). 
Alza tus Ojos de E. G. de White

218. “SOLO UNA LUZ PARA ILUMINAR LA SENDA”


Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, 
que va en aumento hasta que el día es perfecto. Prov. 4:18.

El amor de Cristo en el corazón, que revela por medio de la vida su maravilloso poder, es el mayor milagro que puede realizarse ante el mundo caído y contencioso. Tratemos de obrar este milagro, no con nuestro propio poder sino en el nombre del Señor Jesucristo, de quien somos y a quien servimos. Llenémonos de Cristo, y el poder milagroso de su gracia será tan plenamente revelado en la transformación del carácter que el mundo se convencerá de que Dios envió a su Hijo al mundo para que los hombres sean como ángeles en carácter y vida. 

Los que verdaderamente creen en Cristo se sientan junto a Él, en los lugares celestiales. Aceptemos la insignia del cristianismo. No es un distintivo externo, no es usar una cruz o una corona, sino algo que revela la unión del hombre con Dios. Despojémonos "del viejo hombre con sus hechos, y. . . revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno" (Col. 3:9,10). La belleza de la santidad se revela a medida que los cristianos se unen, fusionándose en el amor de Cristo.

"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca" (Heb. 10:19-25).

Existe sólo una verdadera religión, sólo un camino al cielo, sólo una luz para iluminar la senda a medida que los peregrinos avanzan de prisa. En tanto prosigamos en el conocimiento del Señor, reconoceremos a cada paso que Cristo es la "Luz del mundo", que El es "el Camino, la Verdad, y la Vida"; y veremos que la senda por la que nos pide que transitemos es "como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto" (Prov. 4:18)...

El Señor es bueno y ha de ser alabado en gran manera... Cuán bendecido, cuán doblemente bendecido es el hogar en el cual el padre, la madre y los hijos están consagrados al servicio de Cristo. (Carta 126, del 7 de agosto de 1902, dirigida a un evangelista en la ciudad de Nueva York). 
(Alza tus Ojos de E. G. de White)

217. “ESCRITO PARA NUESTRA ADMONICIÓN”


Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Mat. 21:33. 

Esta parábola tiene gran importancia para todos aquellos a quienes se les confían responsabilidades en el servicio del Señor. Dios apartó a un pueblo para que fuese educado por Cristo. 
 Lo llevó al desierto para prepararlo para su obra, y allí le dio el código más elevado de moral; 
su santa ley. A él le fue encomendado el libro de instrucción de Dios, las Escrituras del Antiguo Testamento. Oculto en la columna de nube, Cristo lo guió en su vagar por el desierto. Por su propio poder transplantó la vid silvestre de Egipto a su viña. Bien podía Dios preguntar. 
 "¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella?" (Isa. 5:4).

Es imposible enumerar las ventajas que el Señor preparó para el mundo al hacer a la nación judía depositaria de sus abundantes tesoros de sabiduría. Ellos fueron el objeto de su especial favor. 
 Como pueblo que conocía y respetaba la verdad de Dios, debía comunicar los principios de su reino. Fueron instruidos por el Señor. No les ocultó nada que fuera beneficioso para la formación de caracteres que los haría representantes idóneos de su reino. 

 Sus festividades, la pascua, el pentecostés, la fiesta de los tabernáculos y las ceremonias que se realizaban en esas ocasiones, debían proclamar las verdades que Dios había confiado a su pueblo. 

 En esas reuniones debían mostrar alegría y gozo expresando su agradecimiento por sus privilegios y por el trato misericordioso de su Señor. Así mostrarían a un mundo que no conocía a Dios que el Señor no desampara a los que confían en El. Con voces jubilosas debían cantar: "¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío" (Sal. 43:5)... 

La historia de los hijos de Israel fue escrita para nuestra admonición e instrucción, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Aquellos que estén firmes en la fe en estos últimos días, y finalmente sean admitidos en la Canaán celestial, deben escuchar las palabras de advertencia pronunciadas por Jesucristo a los israelitas. Estas lecciones fueron otorgadas a la iglesia en el desierto para que el pueblo de Dios las estudiara y les prestara atención a través de sus generaciones, para siempre.  
 La experiencia del pueblo de Dios en aquel desolado paraje será la de su pueblo en estos tiempos. La verdad es una salvaguarda en todas las edades para los que se mantienen firmes en la fe que fue dada una vez a los santos (Manuscrito 110, del 6 de agosto de 1899, "Los labradores infieles"). 
Alza tus Ojos de E. G. de White

216. “FALSA SANTIFICACIÓN”


No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 2 Cor. 6:14.

Estimada hermana: No dejaré pasar más tiempo para escribirle lo que el Señor trae a mi mente. 
 Su caso me fue presentado dos años atrás. En aquel entonces vi que Ud. era una mujer engañada. Ud. pensaba que poseía luz clara de Dios, pero eran tinieblas. Ha tenido visiones y una experiencia singular para Ud., pero que no está en armonía con el pueblo que Dios está guiando. . .

No existe tal cosa como una santificación inmediata. Es una obra de todos los días. 
 El apóstol Pablo dice: "Cada día muero" (1 Cor. 15:31). Se convertía a Dios diariamente. 
 A medida que la verdad y el Espíritu de Dios le revelaban los defectos de su carácter, quitaba lo malo, moría al yo y se purificaba a sí mismo "de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Cor. 7:1)...

Sus ideas peculiares han ejercido un control tan poderoso sobre su mente que Ud. no puede explayarse en ninguna otra cosa. En una reunión consideró que era su obligación especial imponer sus opiniones. Se ha colocado por encima de la iglesia como si hubiera sido exaltada y estuviera en la luz, y ellos deban ascender hasta su posición y aceptar sus puntos de vista. Ud. es fanática; su imaginación no es sana. Su influencia hará daño, sólo daño, a menos que se vuelva humilde y dócil para ser instruida...

Satanás logra el máximo éxito cuando puede llenar las mentes con este tipo de santa y piadosa consagración, que no tiene nada que ver con la consagración que se revela en la Palabra de Dios. 
 En resumen, es un don espurio el que Ud. posee. Ud. recibió sus ideas de la santificación de los que aseveran estar santificados y ser santos, pero que no tienen amor por la ley de Dios ni tampoco por su venida. Recibió su luz de una fuente corrupta. La corriente que fluye de un manantial contaminado es impura.

A medida que le escribo, su caso aparece más claro y evidente ante mí. Ha permitido que sus ideas de la santificación la unieran a quienes estaban groseramente pervertidos. No ha obedecido la Palabra de Dios ni se ha abstenido de toda forma de iniquidad. Satanás ha deseado su alma para poder zarandearla como a trigo. Su "unión santificada, santa" (como Ud. la ha denominado) con individuos, ha sido un engaño de Satanás.  

Ud. ha estado asociada con huestes que eran. . . depravadas. . . y decía que ésta es la unión que existe entre Cristo y su Padre. Su concepto perverso de la santificación la ha inducido a apartarse de la Palabra de Dios. Tiene una obra que realizar para romper todo en pedazos, abandonar su experiencia de los últimos años, llegar a ser como niño y convertirse. Sea humilde y dócil para que Dios pueda guiarla. (Carta 10, del 5 de agosto de 1870, dirigida a un miembro de la iglesia del estado de Nueva York). Alza tus Ojos de E. G. de White

215. “VERDADEROS SOLDADOS DE CRISTO”


Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Sant. 1:22.

Aquellos que tienen la Palabra de Dios por poseer Biblias, no tienen la menor excusa para ser negligentes en practicarla obedientemente y, de acuerdo con sus condiciones personales de carácter, esforzarse, rogando a Dios que hasta el final puedan comprender su Palabra, con el propósito de ponerla en práctica y alcanzar la más noble norma de carácter. A fin de ser genuinos soldados de Jesucristo debemos satisfacer las demandas de su Palabra como súbditos leales del Reino. . .

Quienes declaran creer la verdad deben ser conscientes del gran conflicto que está ante nosotros y lo que significa ser un fiel soldado de Jesucristo. . . El ejército del Salvador invita a un alistamiento voluntario. Debe haber una entrega completa de las pasiones, la voluntad y los caminos a la voluntad del Maestro. Nuestra tarea consiste en obedecer las órdenes del poderoso General.

Debemos tener una estructura física fuerte y activa. Los sentidos deben ser iluminados para que la obediencia sea perfecta; deben cumplirse tareas que no siempre pueden parecer fundamentales; 
pero surge la necesidad de la fe en una sabiduría y poder más elevados que los de ustedes mismos. Tengan fe en Dios, una fe inquebrantable en la destreza, capacidad y fidelidad de su Comandante que conoce el plan de la batalla. El Señor Jesús no engaña a sus soldados. Despliega ante ellos el conflicto, el plan de batalla y lo peligroso de la empresa, y exhorta a cada uno a estimar el costo. 
 No los deja en la ignorancia. Dice a cada uno antes del reclutamiento que considere los riesgos que correrá como soldado en su ejército, puesto que su vida será de servicio.

Cada hombre en servicio recibe su tarea y no puede aceptarse excusa alguna por no cumplirla. Algunos son negligentes e insolentes como el hombre que recibió un talento para usarlo e incrementarlo, pero lo enterró en tierra. Cuando se le pidió que entregara el talento a Dios, el dueño, sólo poseía el único talento que no había usado. Nadie se benefició con el don que se le había confiado. Lo menos que podía haber hecho, era usarlo en la medida de sus posibilidades, pero lo devolvió con una queja contra Dios: "Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo" (Mat. 25:24,25).

 El Señor repitió sus palabras: "Sabías". La realidad era que él no conocía a Dios y sus obras, sus caminos, su misericordia y su bondad al darle la oportunidad de aumentar el don que le había sido encomendado. La sentencia fue: "Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado. . . y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado" (vers. 28, 29). (Manuscrito 98, del 4 de agosto de 1900, "Verdaderos soldados de Cristo"). 
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214. “EL GRAN MISIONERO MEDICO”


El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2:6.

El gran Misionero médico fue un maravilloso sanador. Realizó los milagros más convincentes. 
 El es el Camino, la Verdad y la Vida. Habló sólo la verdad. Continuamente brotaban de sus labios preciosas palabras que infunden fortaleza espiritual a quienes las hacen parte de la vida diaria. Espiritualmente somos edificados por el alimento que damos a la mente.

Es nuestro honor recibir el pan de vida del gran Misionero médico que vino a dar vida al mundo. 
 La verdad, sencilla, purificadora, ennoblecedora, brotó de su corazón. Pronunció palabras de sabiduría divina que harán a los hombres sabios para la salvación. Su corazón ardía constantemente con el amor que lo trajo del cielo a nuestro mundo. Su bondad y su poder lo capacitaron para revelar en su vida la verdad que vino a proclamar en esta tierra a la raza caída. En cada palabra, en cada actitud, manifestó el amor de Dios alentando y fortaleciendo a los abatidos y afligidos. En su sabiduría divina afirmó su verdadera majestad sometiendo todas las cosas a la felicidad presente y futura de los seres humanos. Vino a enseñar a hombres y mujeres cómo vivir aquí abajo, la vida de la cual El les dio un ejemplo, la vida que los hará idóneos para entrar en las mansiones de gloria.

Puede decirse que en su pecho la misericordia tuvo su palacio. Escuche sus palabras de compasión, pronunciadas para aliviar al enfermo de pecado: "Tus pecados te son perdonados" (Mat. 9: 2). . . 
Trajo sanidad al alma y al cuerpo. En su vida se entrelazan el amor, la piedad, la compasión, el gozo del cielo. Miles fueron sanados por su palabra: "Quiero, sé sano". Por su palabra, su gloria fue tan claramente revelada que los demonios estaban afligidos, y cuando se los obligaba a dejar de atormentar a los seres humanos confesaban que Cristo era el Unigénito de Dios.

Cristo realizó esta obra para mostrar a los hombres que Él era el tabernáculo del testimonio; que la Palabra había sido hecha carne. En el campamento humano, entre los descarriados y pecadores, Cristo hincó su tienda. Habitó junto al pobre y al humilde, aunque era el Rey de gloria. Hizo que todos nos familiaricemos con su carácter para que podamos ser partícipes de la naturaleza divina, y así llegar a ser uno con El en fe y obras. Declara: "Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre" (Mat 11: 27). "Todo lo que tiene el Padre es mío" (Juan 16: 15). "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mat. 28: 18). ¡Por qué se hizo esta maravillosa transferencia sino para que Cristo pudiera ser el Redentor del mundo, el Salvador encarnado!. . . Mientras el excelso Maestro estuvo en la tierra, dio su vida entera para enseñarnos a trabajar como fervientes y consagrados misioneros de Dios. (Carta 281, del 3 de agosto de 1904, dirigida al Dr. W. H. Riley).
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213. “ENOC AGRADÓ A DIOS”


Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. Gén. 5:24.

Dios tenía una iglesia cuando Adán, Eva y Abel recibieron con gozo las buenas nuevas de que Jesús era su Redentor. Comprendieron tan plenamente entonces como nosotros ahora, la promesa de la presencia del Señor en medio de ellos. Dondequiera que Enoc se encontraba con uno o dos que estuvieran deseosos de oír el mensaje que tenía para ellos, Jesús se les unía en su adoración. 
 En los días de Enoc había algunos, entre los inicuos habitantes, de la tierra, que creían.
 El Señor, sin embargo, nunca dejó a sus pocos fieles sin su presencia, ni al mundo sin un testigo.

Enoc fue un maestro público de la verdad en la época en que vivió. Enseñó la verdad; vivió la verdad; y el carácter del instructor que caminó con Dios estuvo en todo sentido en armonía con la grandeza y la santidad de su misión. Enoc fue un profeta que habló a medida que era impulsado por el Espíritu Santo.

Fue una luz en medio de la tinieblas morales, un hombre ejemplar, un ser humano que anduvo con Dios, que fue obediente a su ley, aquella ley que Satanás rehusó obedecer, que Adán transgredió, que Abel obedeció y por cuya obediencia fue asesinado. Y ahora Dios demostraría al universo la falsedad de la acusación del enemigo de que el hombre no puede guardar la ley divina. Demostraría que aunque el hombre había pecado podría relacionarse con Dios de tal manera que poseería la mente y el espíritu del Señor, y sería un símbolo representativo de Cristo. Este hombre santo fue el elegido de Dios para denunciar la iniquidad del mundo y para dar testimonio de que es posible para el hombre guardar toda la ley de Dios.

Dondequiera haya piedad genuina, habrá moralidad pura. ¡Qué poco se dice de Enoc, un hombre que caminó con Dios, un ser al cual el Señor no permitió que cayera bajo el imperio de la muerte! 
¡Cuán breve es su biografía!. . . "Caminó pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios". 
 Cuánto se expresa en estas pocas palabras...

Enoc no solo meditó, oró, y se colocó la armadura de la vigilancia, sino que de implorar a Dios pasó a suplicar a sus semejantes. No enmascaró la verdad para ganarse la estima de los incrédulos, descuidando así sus almas. Esta estrecha relación con Dios le dio valor para realizar las obras del Señor. Caminó con El y "tuvo testimonio de haber agradado a Dios".  

 Este es el privilegio de todo creyente hoy. El hombre habita con Dios y Dios establece su morada con el hombre. "Yo en ellos, y tú en mí", dijo Jesús. Andar con Dios y tener las pruebas de que sus caminos agradan al Señor no es una experiencia limitada a Enoc, Elías, los patriarcas, profetas, apóstoles y mártires. No es sólo el privilegio sino también el deber de todo seguidor de Cristo guardar a Jesús en el corazón y llevarlo en su vida. Y ciertamente ellos serán árboles que darán abundantes frutos. (Manuscrito 43, del 2 de agosto de 1900, "El profeta Enoc"). 
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212. “EL ESPÍRITU SANTO DEBE GUIARLOS”


Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, 
bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 
Gál. 5:22, 23. 

Los hombres que Dios escoge para llevar cargas en su obra han de sentarse a los pies de Jesús, 
y aprender de El a reprimir sus deseos e inclinaciones anticristianas. . .

Es necesario que nuestro pueblo comprenda claramente la cuestión de la libertad religiosa en más de un sentido. Los hombres están extendiendo sus brazos procurando sostener el arca, y el enojo del Señor se enciende contra ellos porque piensan que su cargo les da derecho a decidir lo que los siervos del Señor harán y lo que no harán. . .

Moisés fue especialmente elegido para ser el guía visible de los hijos de Israel. Después de largos años de disciplina aprendió la lección de la humildad, y llegó a ser un hombre a quien Dios pudo instruir y guiar. Se mantuvo como viendo al que es invisible. Dios le confió- pues aprendía diariamente en la escuela de Cristo- el mando de las huestes de Israel. El Señor habló con él cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Fue el más manso de todos los hombres. No intentó dirigir al Espíritu Santo, sino que fue guiado por el Espíritu. . .

Cada persona tiene su propia individualidad, que no ha de sumergirse en ningún otro ser humano. Cada vida debe estar oculta con Cristo en Dios. Los hombres están bajo la dirección de Dios, no bajo la de los seres humanos débiles y descarriados. Deben estar libres para ser guiados por el Espíritu Santo, no por el espíritu caprichoso y perverso del hombre no santificado. . .

Sea Dios reconocido como el Gobernante supremo de su herencia. Colóquese todo hombre bajo su control. Reconozcámoslo en todas nuestras asambleas, en cada reunión de negocios, concilio y junta. El ve todo lo que se hace y escucha todo lo que se dice.

"Tú eres Dios que ve" (Gén. 16:13). Recordemos esto siempre. Será una salvaguardia contra todo discurso imprudente y vehemente, todo deseo de dominar. Reprimirá palabras que nunca deberían pronunciarse, resoluciones que los hombres no tienen derecho a tomar, y medidas que restringen la libertad de los seres humanos. . .

Dios llama a los hombres a actuar bajo su supervisión, a aceptar sus pautas, a someter a su aprobación todas sus decisiones y planes. Su santidad, su justicia, deben apartarlos de acciones carentes de principios...

"Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios, el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre, que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. . . Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, de generación en generación. Aleluya" (Sal. 146:5-7, 10). 
(Manuscrito 51, del 1º de agosto de 1895, 
"Dios debe dirigir su herencia").
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211. “ALZARE MIS OJOS”


Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? 
 Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 
 Sal. 121:1.

Queridos hijos Edson y Emma:
Aquí estoy, en la casa del Sr. Fair, esposo de la prima de ustedes, Addie Clough Fair, mirando hacia afuera y hacia arriba, a montañas de rocas perpendiculares de unos 150 metros de altura. . .

El Sr. Walling nos llevó arriba, arriba de las montañas. A veces temíamos no llegar nunca a la cima. Allí tuvimos una visión panorámica de la región. Podíamos ver abajo Black Hawk y Central, y apreciar todo lo que había en ambas ciudades...

El paisaje montañoso de Colorado nunca puede describirse de modo que la imaginación sea capaz de reunir las ideas distintas y correctas de este lugar. ¡Es maravilloso! ¡Es extraordinario! ¡El panorama de las viejas e imponentes montañas, algunas pobladas de árboles y otras totalmente desnudas! Instintivamente la mente se llena de reverente temor y admiración, y sentimientos de recogimiento inclinan el alma en humillación en tanto en la imaginación aumenta el sentido del poder del Infinito. 
 No me privaría del privilegio de volver a ver el panorama montañoso de Colorado por haberlo visto ya bastante. . .

Ayer caminé varios kilómetros trepando las escarpadas montañas y no me fui a descansar hasta después de las once. Pero esta mañana me levanté a las 5, radiante y activa. Este viaje a las montañas le está haciendo mucho bien a mi salud. Ninguno de Uds. fue consciente del lamentable estado de mi salud. Sabía que no sería bueno para la familia quejarse cuando salí de Battle Creek.. Papá está mejor, estamos seguros, pero tiene momentos de insuficiencia respiratoria, y languidez o desvanecimientos. Es cuidadoso con respecto a su dieta... 

El señor Walling está muy ansioso de que vayamos con él a recorrer las montañas nevadas, en lo que se llama el Parque, del otro lado de esa zona nevada. . . Tendríamos que ir a caballo por las montañas. Nuestras provisiones para tres o cuatro semanas serían llevadas en un carro. 
 Todos tendríamos que cabalgar por las montañas mientras dos caballos cargarían las provisiones y mantas para el alojamiento. Cuando estemos allí, en las montañas, estaremos alejados de toda población y por eso debemos llevar con nosotros todo lo que necesitemos...

Estén seguros, hijos míos, de que mantienen sus almas libres en el Señor, y El los guiará. Al manso guiará; al manso enseñará su camino. Papá está perfectamente animado y feliz. Tenemos preciosos momentos de oración a Dios en los bosques y las montañas en nuestro propio favor y por ustedes, la causa y la obra de Dios en Battle Creek. 
(Carta 12, del 31 de julio de 1872, 
dirigida a Edson y Emma White). 
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210. “ÁMENSE COMO HERMANOS”


Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, 
porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros. 
1 Tes. 4:9. 

La verdad, la preciosa verdad debe santificarnos, subyugarnos, refinarnos, elevarnos, y finalmente exaltarnos hasta un trono a la diestra de la Majestad del cielo. ¿Nos debilitaremos en poder espiritual por falta de ejercicio? ¿Pasaremos día tras día sin una experiencia clara y definida en la vida religiosa por permitir que nuestras mentes sean absorbidas por los negocios del mundo?

Aquí, mi querido hijo [Edson] está tu peligro. Aquí están los ardides de Satanás, enredándote. 
 Las mismas facultades u órganos que cultivas se fortalecen e imperceptiblemente te estás colocando en una posición que te incapacitará para realizar la obra de Dios. El tiempo que deberías dedicar fervientemente a ella, en realidad lo estás usando para hacerte incompetente para la obra que Dios te concedería el honor de realizar en su causa.

 Pretexto tras pretexto has concebido en tu mente para excusarte de asumir la tarea que podrías hacer inmediatamente, pero estás esperando que este objeto se consiga o aquel proyecto se cumpla. No es para hacer una gran obra que estás capacitado ahora, sino son las pequeñas obligaciones relacionadas con la obra de Dios, las responsabilidades menores sobrellevadas con humildad y fidelidad, las que te calificarán para las responsabilidades mayores, para los cargos más importantes. Debes cultivar la pureza de motivos, los intereses generosos.

Manténte cerca de Willie, tu hermano menor. Que ninguna emulación o contienda separe tu corazón y afectos de él. Qué ningún sentimiento egoísta o celo encuentre cabida en ti. Desaloja de tu corazón todas estas cosas. Cultiva el amor, la confianza, la responsabilidad. Vive a la altura de las normas bíblicas. Practica la luz que Dios te ha concedido. Demuestra, con actitudes y palabras amables y con hechos generosos, tu verdadero interés y afecto por Willie. Todos los progresos que realices se reflejarán nuevamente en ti. Nunca estaré satisfecha hasta que los vea a ambos sólida, fuerte y amorosamente unidos en los lazos más estrechos de amor fraternal. Dios los ayudará a trabajar en este sentido. Tú eres mayor que Willie y debes procurar en toda forma ayudarlo y ligarlo a tu corazón. Ámense como hermanos, sean compasivos, sean corteses.

La religión, hijo mío, no es como algunos la consideran, una tarea intelectual, una teoría. 
 Debe llevarse a cabo en la práctica en todos los caminos y senderos de nuestra vida. 
 Debe regir la vida como así también convencer la mente. Sólo ella debe purificar el corazón. 
 Dios requiere de cada uno de los que profesamos su nombre que seamos buenos ciudadanos 
y que la vida de integridad estricta y devoción pura deje una brillante luz en el mundo.
(Carta 35, del 30 de julio de 1876, dirigida a sus "Queridos hijos"; 
Edson acababa de cumplir 27 años; Willie tenía 21). 
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209. “COMAMOS LAS HOJAS DEL ÁRBOL DE LA VIDA”


En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Apoc. 22:2.

¿Debemos esperar hasta que seamos trasladados para comer de las hojas del árbol de la vida? 
 El que recibe en su corazón las palabras de Cristo sabe qué significa comer de las hojas del árbol de vida... 

La sabiduría que proviene de Dios es el pan de vida. Son las hojas del árbol de la vida las que se usan para la sanidad de las naciones. La corriente de vida espiritual estremece al alma cuando las palabras de Cristo se creen y se ponen en práctica. Así es como somos hechos uno con Cristo. 
 La experiencia débil y enfermiza se vuelve fuerte. Significa la vida eterna para nosotros, 
si mantenemos nuestra confianza firme desde el comienzo hasta el final.

Toda verdad ha de recibirse como la vida de Jesús. Ella nos purifica de toda impureza y prepara el alma para la presencia de Jesús. Cristo, la esperanza de gloria, se forma en el interior. . .

Es fundamental que los que aseguran guardar los mandamientos de Dios posean un conocimiento inteligente de las Escrituras. De ese modo aprendemos a negar el yo y a ser estrictamente honestos con Dios al usar sus beneficios. A fin de que pudiéramos comprender la voluntad divina, Dios nos dio la Biblia. No podemos obedecer sus mandamientos antes que sepamos que existen.

Los padres no tienen excusa si fracasan en obtener una comprensión clara de la voluntad de Dios para poder obedecer las leyes del reino. Sólo así pueden guiar a sus hijos al cielo. Mis hermanos y hermanas, es deber de ustedes conocer los requerimientos de Dios. 

¿Cómo pueden educar a sus hijos en las cosas de Dios, a menos que sepan primeramente qué está bien y qué está mal, a menos que se den cuenta de que la obediencia significa vida eterna y la desobediencia muerte eterna? 

Comprender la voluntad de Dios debe ser la tarea de nuestra vida. Solamente al hacer esto podremos instruir a nuestros hijos correctamente. Cada palabra y acción de ustedes ha de estar de acuerdo con la voluntad del Señor, independientemente de las opiniones y prácticas de quienes rehúsan obedecer a Dios...

Los padres que conocen la verdad, pero que no cumplen sus obligaciones, algún día deberán enfrentar el resultado de su negligencia. No cumplen los deberes que Dios les da, porque no es cómodo ser tan diferente del mundo. Educan a sus hijos para que se parezcan más y más al mundo, 
y mueran en la desobediencia.  

"La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma" (Sal. 19:7). 
 El Señor no ha ocultado nada que sea imprescindible para la instrucción de sus hijos. Nadie puede presentar excusas por la transgresión, decir que fue dejado en la ignorancia, que el camino al cielo no estaba claramente señalado. No hemos sido abandonados a servir a Dios de una manera vaga e incierta. (Manuscrito 103, del 29 de julio de 1902, "Hagamos la voluntad de Dios"). 
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208. “LA MUERTE DE CRISTO DA VIDA”


En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10.

Satanás declaró en su sinagoga que ni una sola alma humana mantendría su lealtad a los mandamientos de Dios. Una sola que se salvara probaría que esta afirmación era falsa y demostraría la justicia del gobierno de Dios. Creados a imagen del Eterno, el hombre no debe ser abandonado para que Satanás lo dirija y destruya. Cristo vino a esta tierra y por medio de una vida de obediencia demostró que el hombre podía obedecer. Anuló la culpa que gravitaba sobre el pecador. Con el fin de que éste pudiera presentarse ante Dios con su manto de justicia, él vistió el manto de dolor.

¿Quién puede sondear los sufrimientos de Cristo en el jardín del Getsemaní, en tanto sentía en toda su dimensión el peso del pecado del mundo? Tan agudamente pesó sobre El la pecaminosidad del pecado que por un momento la copa tembló en su mano y todo el cielo oyó el grito agonizante: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa" (Mat. 26:39). El Dios Omnipotente sufrió con su Hijo.

Detente ante la cruz de Cristo y aprende de ella cuál es el costo de la redención. Con corazón quebrantado la Víctima santa en la cruz del Calvario eleva sus ojos a Dios, y clama: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mat 27:46). Los ángeles del cielo se compadecieron de su amado comandante. Con gusto hubieran roto filas y acudido en su auxilio. Pero no era éste el plan de Dios. Nuestro Salvador pisó solo el lagar. No hubo nadie del pueblo con El.

El plan de redención fue trazado para poner la salvación al alcance de los pecadores. Cristo llevó a cabo su propósito. Su muerte ha traído vida eterna a todos los que lo acepten como Salvador personal. Pero muchos, muchos de aquellos por cuya salvación El murió, se niegan a volver a ser leales a El. El mundo está rápidamente llegando a ser lo que fue antes del Diluvio. Del mundo de aquella época, leemos: "Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra" (Gén. 6:11,12). . . 

Cristo declara: "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mat 24:37-39). Que los que han recibido gran luz no crucen sus brazos, y se conformen con no hacer nada.
 (Manuscrito 66, del 28 de julio de 1901, 
"Fragmentos: Obra en el Sur").
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207. “ESPERA EN DIOS”


¿Por qué te abates, oh, alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; 
porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Sal. 42:5.

Querido esposo: 
Recibí tu telegrama. . . Satanás no zarandeará la cizaña, puesto que no gana nada con ello. 
 El zarandea el trigo. El diablo no probará, ni tentará, ni perseguirá a aquellos de quienes él está seguro porque viven en abierta transgresión a la ley de Dios. Procurará acosar y destruir a quienes se han enrolado en el ejército del Señor, bajo el estandarte manchado de sangre del Príncipe Emanuel. Los cristianos encontrarán y harán frente a muchos y severos conflictos con el taimado enemigo, que es cruel. Los colocará en las situaciones más difíciles y luego se regocijará de su angustia. Empero, gracias a Dios, Jesús vive para interceder por cada uno de nosotros. Nuestra seguridad consiste en encomendarnos a Dios y confiar por fe en los méritos del que dijo: "No te desampararé, ni te dejaré" (Heb. 13: 5).

Me gozo en que Jesús nos sostiene firmemente. Nuestro asidero es débil y fácil de quebrantar, pero nuestra seguridad depende de que el Señor nos sostenga fuertemente. Me regocijo en Jesús hoy. Esposo mío, hemos transitado durante treinta años uno al lado del otro afrontando pruebas y aflicciones de la vida en medio de las tentaciones y bofetadas de Satanás, cuyos dardos fueron lanzados hacia nosotros para herirnos y destruirnos; pero Jesús ha sido nuestra defensa. Satanás ha sido rechazado. El Espíritu del Señor ha levantado bandera en favor de nosotros contra el enemigo. Nuestro sol está declinando pero no se pondrá en la oscuridad. Jesús siempre vivirá para interceder por nosotros. En los últimos días de nuestra peregrinación reposaremos en Dios y esperaremos en El. Si caminamos con el Señor, nuestra fe brillará más y más hasta que el día sea perfecto, y al final la recompensa de los fieles será nuestra.

A veces mi espíritu se siente triunfante en Dios. Tengo en vista ante nosotros el eterno peso de gloria. No lo hemos ganado nosotros. Oh, no, Jesús lo ganó para nosotros y es una dádiva gratuita, no por alguna justicia o bondad innatas. Caminemos las pocas horas de prueba que nos quedan, humildemente, con Dios, y hagamos con lealtad la obra que ha encomendado a nuestras manos.

Me alegro de que estés en las viejas y grandes montañas [de Colorado] . Mi intención es estar pronto allí. Ser atraídos a Dios por medio de sus obras creadas es renovador e inspirador. . . Mientras contemplamos las magníficas obras de la creación de Dios podemos caminar con El. Podemos conversar con El. Tener a Dios como nuestro Compañero, nuestro Huésped, será el más elevado honor que el Cielo pueda otorgarnos. Que el Señor te bendiga ricamente, es la oración de tu Elena.
  (Carta 42, del 27 de julio de 1878, dirigida a Jaime White, presidente de la Asociación General).
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206. “LA OBEDIENCIA ES EL PRECIO”


Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón 
y con toda tu alma y con todas tus fuerzas
 y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 
 Luc. 10:27.

La pregunta que el intérprete de la ley formuló a Cristo era de vital importancia. Los fariseos que lo habían incitado a hacer esta pregunta esperaban que el Señor Jesús la respondiera de tal manera que ellos encontraran algo en contra de Él, algo por lo cual pudieran acusarlo y condenarlo ante el pueblo. El dominio propio de Cristo, la sabiduría y autoridad con la que hablaba era algo que no podían entender.

Cuando el intérprete de la ley formuló esta pregunta, Cristo sabía que la sugerencia provenía de sus más acérrimos enemigos, los que estaban tendiendo una trampa para atraparlo en sus palabras. 
 El Señor Jesús contestó la pregunta colocando la carga sobre el intérprete de la ley, de modo que respondiera su propia pregunta ante la multitud. "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 
 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, Y con toda tu alma, y con toda tus fueras, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás" (Luc. 10: 26-28).

La obediencia a los mandamientos de Dios es el precio de la vida eterna.

Hay una obra muy extensa e importante que cumplir en la humanidad caída. Esta es la verdadera interpretación de la conversión genuina. La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma. 
 La respuesta a esta pregunta, según fue dada por el intérprete de la ley, comprende el deber total del hombre que está buscando la vida eterna.

 El doctor de la ley no fue capaz de evadir una pregunta tan directa y significativamente expresada como la que tenía que ver con las condiciones de la vida eterna. Comprendió sus implicancias, y la necesidad de responder a las demandas de la ley con el amor supremo a Dios, y al prójimo como a sí mismo. Sabía que no había hecho ni una cosa ni la otra, y la convicción de su negligencia en obedecer los primeros cuatro mandamientos y los últimos seis, especificados claramente en las palabras de los oráculos santos de Dios, fue grabada por el Espíritu Santo en su corazón. Se vio a sí mismo pesado en la balanza del santuario y hallado falto. No servía a Dios por encima de todo porque no lo había amado por encima de todo, con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con toda su mente. Decididamente carente de este requerimiento de la ley de Jehová, fracasó indiscutiblemente en amar a su prójimo como a sí mismo. 

Así, ante la multitud, El mismo presentó en concisas palabras las condiciones del Evangelio para que cada miembro de la familia humana, que está delante de Dios hoy, obtenga la vida eterna. . . 
Estas condiciones son, invariables, sempiternas. . . Es menester sembrar las semillas del Evangelio. De la práctica de la verdad depende la salvación de cada alma humana.
 (Manuscrito 45, del 26 de julio de 1900, 
"¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?"). 
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