lunes, 29 de noviembre de 2021

300. “SEAN PECULIARES POR CAUSA DE CRISTO”

No seguirás a los muchos para hacer mal, 

ni responderás en litigio inclinándote 

a los más para hacer agravios. Exo. 23:2.

Ser diferente por el sólo hecho de serlo es positivamente detestable, está por debajo de la dignidad de un cristiano; pero serlo porque es necesario que así sea como consecuencia de adorar a Dios y sólo a El, coloca la dignidad celestial sobre el hombre. . . No debemos tener miedo de ser peculiares cuando el deber nos lo exige para exaltar y glorificar al Señor. . .

No busquen la peculiaridad por el sólo hecho de ser raros, sino con el motivo de evitar el pecado y la deshonra a Dios. Y en este caso no nos han de importar ni siquiera las multitudes que estén en nuestra contra.   

"No seguirás a los muchos para hacer mal" (Exo. 23:2).

¿Es una virtud transgredir la Ley de Dios porque carece de validez en nuestro mundo? Al mundo puede parecerle un asunto insignificante que el cristiano para mantener la armonía, guarde el domingo como día de reposo en lugar del séptimo día, pero la Palabra de Dios dice que el séptimo día es su santo día. 

El hombre de pecado declara: "Yo establezco un día de reposo para ustedes y deben guardar el primer día de la semana". . . Dios posee una iglesia. No es una gran catedral, ni la iglesia oficial establecida, ni las diversas denominaciones; sino el pueblo que ama a Dios y guarda sus mandamientos.  

"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mat. 18:20). Aunque Cristo esté aún entre unos pocos humildes, ésta es su iglesia, pues sólo la presencia del Alto y Sublime que habita la eternidad puede constituir una iglesia.

Donde dos o tres que aman y obedecen los mandamientos de Dios están presentes, Jesús los preside, ya sea en un lugar desolado de la tierra, en el desierto, en la ciudad o encerrados en los muros de una prisión. 

La gloria de Dios ha penetrado a estas últimas, colmando de gloriosos rayos de luz celestial las oscuras mazmorras. Sus santos pueden sufrir, pero sus sufrimientos, como los apóstoles de antaño, esparcirán su fe y ganarán almas para Cristo y glorificarán su santo nombre.  

La más amarga oposición dirigida por los que odian la gran norma moral de justicia de Dios no deberían sacudir, ni lo harán, al alma firme que confía plenamente en Dios. . .

Los que sean hacedores de la palabra estarán edificando sólidamente. Ni la tempestad ni la tormenta de la persecución conmoverán sus cimientos porque sus almas están arraigadas a la Roca eterna.

(Carta 108, del 28 de octubre de 1886, a su hermana mayor y a su esposo quienes no habían aceptado la verdad del sábado). Alza tus Ojos (EGW) 314


domingo, 28 de noviembre de 2021

299. “CONFÍE Y EVITE LAS QUEJAS”

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. Efe. 5:17.

Entréguese en las manos de Dios. Deje de quejarse aunque suponga que hay motivos para hacerlo. Satanás dice: "Lo voy a acosar hasta acabar con su fe"; pero no es necesario que Ud. sea vencido por sus estratagemas. El Señor lo sostendrá sólo si usted se lo permite. En ciertos momentos Ud. tiende a entregarse completamente a Dios, y entonces se siente aliviado; pero nuevamente se echa atrás, no permite que Jesús lleve sus cargas.

Desea que la voluntad de Dios se cumpla en Ud., pero al mismo tiempo evade el dolor y el sacrificio propio que ello implica. Para que la voluntad del Señor se realice en Ud., debe confiar en su Padre celestial como un niño confía en sus padres. Pero Ud. posee un corazón inquieto y ansioso; realmente teme confiar su persona a Dios, teme las consecuencias que implica dicha entrega. Le suplico que no eche a perder su propia experiencia cristiana.

El Espíritu le habla: "No seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor". En palabras y en actitud Ud. revela debilidad de carácter cuando tiene la impresión de que no se lo trata bien y con la confianza y deferencia que debería recibir. . .

Debe saber que Dios lo tiene bajo su especial cuidado; debe confiar en Él, porque Ud. lo ama, y El a Ud. El sostendrá a todos los que depositen su confianza en El. Hará que todo funcione para su satisfacción si deja de impacientarse y se encomienda a El. Las palabras dirigidas por Alguien que no puede cometer errores, fueron: "No caiga en la tentación de atormentar su propia vida y hacerse desdichado usted mismo por sus propias reflexiones, las que frecuentemente son directas insinuaciones de Satanás". Mantiene frescos en su mente sus propios resentimientos, y piensa una y otra vez en lo mismo, lastimando y magullando su propia alma. . .

No traslade las cosas desagradables del pasado a su vida presente. Testimonie que la vida con Cristo no es un fracaso. Hable de Cristo, déjelo ser su compañero. Deseche a Satanás, camine con Jesús, y alcance la plenitud en El. Nunca dé al enemigo la satisfacción de que lo vitupere a Ud. o a otros, diciendo que nuestra fe es un engaño, una ilusión. 

El Espíritu Santo debe realizar una obra en el corazón; cuando esté concluida, las aguas amargas ya no brotarán, sino que se cumplirá la promesa: "El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna" (Juan 4:14). Sólo es posible sostenerse en Dios. Cuando el corazón se reconcilie con el Señor, esta realidad se pondrá de manifiesto en su relación con sus hermanos. Se verá que Cristo está morando en el templo del alma. 

(Carta 10, del 27 de octubre de 1894, a un evangelista en Australia). Alza tus Ojos (EGW) 313 


sábado, 27 de noviembre de 2021

298. “CRISTO HABLO LA VERDAD”

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! Juan 7:46.

Mientras estuvo en esta tierra, el Hijo de Dios fue el Hijo del hombre; no obstante había momentos en que su divinidad refulgía en la manifestación de un poder superior. . .

La verdad nunca languideció en los labios de Cristo; nunca sufrió en sus manos. Palabras de verdad brotaban de sus labios con sorprendente frescura y poder, como si fueran una nueva revelación. Estén todos seguros de que el Salvador no expresó nada fantástico o sentimental. Vino del Padre para ser la Luz del mundo. Esta luz no fue escondida debajo del almud.  

Jesús abordó todos los temas con autoridad. Cada verdad que era fundamental para su pueblo, fue revelada en sus enseñanzas con la firme seguridad del conocimiento cierto. No pronunció ninguna sofistería, ninguna mera probabilidad, ninguna opinión humana citada de hombres: sólo verdades. Sus declaraciones eran principios establecidos por su conocimiento personal. Previó las doctrinas falaces que saturarían el mundo, pero no mencionó ninguna de ellas.

 Ningún cuento inútil, ninguna teoría falsa revestida de hermoso lenguaje salió de los labios del gran Maestro. En todas sus enseñanzas se espació en las inmutables posiciones de la verdad bíblica. Cristo vino a expresar el ideal de toda verdad. Develó gema tras gema de preciosa verdad. . .

A cada uno de sus agentes designados, el Señor le envía el mensaje: "Ocupa tu lugar en tu puesto del deber, y manténte firme de parte de la rectitud". Se me ha mandado decir a todos los obreros de Dios: "Encuentren sus lugares, si son los enviados de Dios. No asimilen los sentimientos caprichosos de los seres humanos que no son enseñados por Dios. Cristo está aguardando para brindarles discernimiento en lo que respecta a las cosas celestiales; aguardando para vivificar su pulso espiritual con el aumento de la actividad. 

No permitan más que ninguna influencia dañina o predisposición, natural o adquirida, los lleve a someter las exigencias del futuro, los intereses eternos, a los asuntos comunes de esta vida. Nadie puede servir a dos señores cuyos intereses no están en armonía. 'No podéis servir a Dios y a Mammón' "...

Cristo no consideró una usurpación ser igual a Dios, y no obstante no se complació así mismo. Tomó sobre sí la naturaleza humana con el único propósito de colocar al hombre en terreno ventajoso ante el mundo y ante todo el universo celestial. Lleva consigo la humanidad santificada y allí retenerla como hubiera sido si él hombre nunca hubiera violado la ley de Dios. A los vencedores, que en la tierra fueron partícipes de la naturaleza divina, los hace reyes y sacerdotes para Dios (Manuscrito 156, del 26 de octubre de 1903, "Cristo, nuestro ejemplo divino-humano"). Alza tus Ojos (EGW) 312