jueves, 23 de enero de 2020

286. LA JUSTICIA OCUPARA EL TRONO (ALZA TUS OJOS) EGW.


Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Mat. 25:41.

Es posible que los hombres rindan al Salvador un homenaje externo, que sean cristianos profesos, que posean una forma de piedad, mientras que el corazón, cuya fidelidad El estima por encima de todo, esté separado de Él. Los tales tienen nombre de vivos pero están muertos...

A la cena de bodas del Cordero llegarán muchos que no poseen el traje de bodas; el manto comprado [por Cristo] para ellos con su sangre. De labios que nunca cometieron error brotaron las palabras: "Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?" (Mat 22:12). 
Aquéllos a quienes se les dirigen estas palabras, enmudecen. Saben que hablar será en vano. 
La verdad, con su poder santificador, no ha sido introducida en el alma, y la lengua que una vez habló valientemente permanece ahora en silencio. Entonces se pronuncian las palabras: "Quitadlos de mi presencia. No son dignos de gustar mi cena" (véase Luc. 14:24).

A medida que son apartados de los fieles, Cristo los considera con profunda tristeza. Ocuparon puestos elevados y de confianza en la obra del Señor, pero no tienen la póliza del seguro de vida que los hubiera habilitado para la vida eterna.  

De los labios temblorosos de Cristo salen las penosas palabras: "Yo los amé; di mi vida por ellos; pero ellos insistieron en rechazar mis súplicas, y continuaron en el pecado. ¡Oh, si tú hubieses conocido, aun en este tu día, las cosas que pertenecen a tu paz! Pero ahora están ocultas de tus ojos". 

Hoy Cristo considera con tristeza a aquéllos cuyas características debe al fin negarse a reconocer. Ensoberbecidos con autosuficiencia piensan que todo va bien con sus almas. Pero en el último gran día, el espejo de la investigación les revela la iniquidad que sus corazones han practicado y, al mismo tiempo, les muestra la imposibilidad de reforma. Se realizó todo esfuerzo para guiarlos al arrepentimiento. Pero rehusaron humillar sus corazones. Ahora se escucha el amargo lamento: 
"Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos" (Jer. 8:20)...

¡Qué escena! Repaso el tema una y otra vez, agobiada por una agonía que ninguna lengua puede expresar, en tanto veo el fin de muchos, muchos que se han negado a recibir a su Salvador.  

 La justicia ocupará el trono, y el brazo fuerte para salvar se mostrará asimismo fuerte para castigar y destruir a los enemigos del reino de Dios. Cristo pondrá al descubierto los motivos y hechos de cada uno. Toda acción oculta resaltará tan claramente delante del Hacedor como si fuese proclamada ante el universo. (Manuscrito 121, del 14 de octubre de 1903, "Una advertencia solemne"). 

285. NADIE PUEDE IR AL CIELO SOLO (ALZA TUS OJOS) EGW.


También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, 
y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Juan 10:16.

Estimada hermana María: Mientras estuve escribiendo lo que me ha sido mostrado en Roosevelt [Nueva York], con respecto a casos individuales, se me mostró el suyo, y trataré de escribirle según me fue presentado. Vi que Ud. no está en la luz y favor de Dios, sino que está demasiado mezclada con el mundo; que su amor por sus hermanos y hermanas observadores del sábado. . . se está enfriando...

Su influencia últimamente no ha estado en unión con el Espíritu y la obra de Dios, y Ud. no está avanzando sino retrocediendo. Las opiniones de los incrédulos ejercen una poderosa influencia sobre su mente. El Señor está educando a su pueblo y probándolo. Seremos probados en todas las maneras hasta que se nos quite toda la escoria y no quede otra cosa que el oro puro. Hay una obra que Ud. debe cumplir. Debe poseer profunda humildad de alma y luchar contra el yo y la voluntad inflexible, o sin duda será atrapada por el enemigo.

Algunos de los que aman oír y decir cosas nuevas la han afligido y herido, y Ud. ha censurado mentalmente a quienes no lo merecen y ha sospechado de aquellos en quienes podía confiar con toda seguridad. Cuando asuma la posición que debe, entonces su corazón estará estrechamente entrelazado con sus hermanos y hermanas, y sus corazones con el suyo, pero se ha estado separando de ellos y la razón está en Ud. misma. No está dispuesta a ser guiada y enseñada. Tinieblas y sombras se están acumulando sobre Ud. Satanás desea zarandearla como a trigo, está velando ansiosamente para regocijarse con su caída.

Dios llama a su iglesia a separarse del mundo en cuanto a la vestimenta más de lo que Ud. piensa. Está constantemente instruyendo a su pueblo para que huya del orgullo, del amor al yo, pero Ud. está obrando exactamente en oposición al Espíritu de Dios en este asunto, de allí que ande en la oscuridad y colocándose en el campo del enemigo. 

Vi que Dios la ama. El Buen Pastor ha cuidado de Ud. tiernamente y la ha protegido en medio de las aflicciones y sufrimientos; no obstante debe rendir su voluntad y juicio, y estar dispuesta a ser enseñada.  

Nadie, ni siquiera uno, puede ir al cielo solo. El Altísimo posee un pueblo a quien está guiando y preparando. Deben estar sujetos unos a otros. Si alguno intenta ir al cielo solo, independientemente, descubrirá que ha escogido el sendero equivocado que no lo conducirá a la vida.

Querida María, la aprecio mucho. He tratado de escribir esto según me fue presentado. Mi oración es que pueda Ud. verlo como realmente es y que realice una obra segura y completa para la eternidad.  De su hermana, [firmado] Elena G. de White. 
(Carta 19, del 13 de octubre de 1861, 
a una joven cristiana). 

miércoles, 22 de enero de 2020

284. “COMO VE DIOS EL PECADO” (ALZA TUS OJOS) EGW.


Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. 
Núm. 20:12.

Algunos considerarían... que el pecado [de Moisés] debería pasarse por alto sin mucha atención; pero Dios no piensa como el hombre. Cuando las colinas de Canaán estuvieron a la vista, los israelitas murmuraron porque el arroyo que había corrido dondequiera ellos acampaban, cesó de hacerlo.  

Las quejas del pueblo fueron dirigidas contra Moisés y Aarón, a quienes acusaron de traerlos al desierto para que muriesen. Los guías fueron a la puerta del tabernáculo y se postraron sobre sus rostros. Nuevamente "la gloria de Jehová apareció", y se le mandó a Moisés: "Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña" (Núm. 20:6,8).


Los dos hermanos, ya ancianos, se dirigieron a la multitud, Moisés con la vara de Dios en su mano. Mucho tiempo habían soportado pacientemente la rebelión y la obstinación de Israel; pero ahora, finalmente, aún la paciencia de Moisés cedió. "¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?" (vers. 10, el énfasis es nuestro). Y en vez de hablarle a la roca la golpeó dos veces con la vara.

El agua manó abundantemente para satisfacer a la muchedumbre. Pero se había cometido un gran error. Sus palabras habían sido el resultado de sentimientos de exasperación. . . "¿Extraeremos nosotros agua?", interrogó, como si el Señor no cumpliría lo que prometió. Jehová declaró a los dos hermanos: "No creísteis en mí para santificarme delante de los hijos de Israel" (vers. 12).

Más que esto, Moisés y Aarón se habían arrogado el poder que pertenece sólo a Dios. La necesidad de intervención divina hizo que la ocasión fuera de gran solemnidad y los líderes de Israel deberían haberla aumentado para grabar en el pueblo la reverencia hacia Dios y fortalecer su fe en su poder y bondad.  

Cuando clamaron airadamente, "¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?", se colocaron en el lugar de Dios, como si el poder estuviera en ellos. Con estas palabras deshonraron mucho a Cristo, su Dirigente invisible.   

Dios, no el hombre, debió haber sido glorificado. 

 El Señor reprendió a estos guías y declaró que no debían entrar en la tierra prometida. Ante la hueste hebrea el Altísimo demostró que el pecado del dirigente fue mayor que el de quienes eran guiados. (Manuscrito 169, del 12 de octubre de 1903, "Palabras de amonestación contra los peligros actuales"). 

283. “SE PRUEBA EL CARÁCTER” (ALZA TUS OJOS) EGW.


Nubes y oscuridad alrededor de él; justicia 
y juicio son el cimiento de su trono. Sal. 97:2.

Dios probará el carácter en cada punto. El tiene corazón de Padre y mucha paciencia con sus hijos. En su trato con el pueblo de Israel les suplicó con misericordia y amor. Pacientemente expuso sus pecados ante ellos, y con clemencia esperó que vieran y reconocieran sus errores. Cuando se arrepintieron y confesaron sus pecados, El los perdonó; y aunque la ofensa se repitió frecuentemente no pronunció palabras de burla, ni expresó resentimiento.

Cristo claramente afirmó, que aunque alguien peque reiteradamente ha de ser perdonado, 
si se arrepiente, aun si pecare setenta veces siete. . .

El habla es un talento [que nos ha sido dado] en administración, y Dios multiplicará cada inversión que se haga en su amor y en su temor. Elevará y sostendrá a quienes lo necesiten. . . Recuerden que el silencio es elocuencia. Explayarse libremente según ha sido la costumbre [de algunos] separa el alma de Dios, y trae aparejada condenación. 

HAYA MAS ORACIÓN y menos conversación sobre los errores de los demás. 
Por medio de mucha oración, sea el yo enteramente consagrado a Dios.  

Entonces trabajen con todas las facultades y poderes que Dios ha concedido para ayudarse mutuamente a alcanzar una norma más elevada. Trabajen conjuntamente con los ángeles ministradores, y obtendrán una experiencia que será del más alto valor...

Es menester que el poder transformador de Dios se vea sobre la lengua, refrenando las palabras que no deberían pronunciarse. Entonces el Espíritu Santo será revelado uniendo, no separando...

Todos los que deseen estar entre los que permanecerán delante de Dios sin culpa 
deben comenzar sin retraso la obra práctica de vencer.  

El Señor permite que nos sobrevengan pruebas con el fin de que podamos ser purificados de la mundanalidad, del egoísmo, de la aspereza de carácter tan diferente del de Cristo. 

 El desea crear en todo corazón un anhelo profundo y ferviente de ser limpiado de toda mancha de pecado, de modo que podamos salir mas puros, mas santos y más felices de cada tribulación que El permite.  

Nuestras almas se oscurecen por el egoísmo, pero si tan sólo miramos a Jesús el yo morirá.  Se producirán cambios en el hablar y en el obrar. Si somos pacientes bajo la prueba crucial, saldremos reflejando la imagen del  Maestro. "Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía" (Sal. 37:6). "Justicia y juicio son el cimiento de su trono" (Sal. 97:2).
 (Manuscrito 61, del 11 de octubre de 1900, sin título).