domingo, 3 de julio de 2011

59. “ANDAR POR FE, NO POR VISTA”


Porque por fe andamos, no por vista. 2 Cor. 5: 7.

Se necesita a cada paso la fe que obra por el amor y purifica el alma. Esta fe reaviva y eleva el alma mediante la nobleza de la práctica santa. Es esencial para todo el que corre la carrera con el propósito de obtener la vida eterna. Eleva el alma a una atmósfera más pura y santa, capacitando a su poseedor para mirar hacia adelante, a logros más y más elevados, y para discernir claramente los peligros de una vida de indulgencia propia. Mire por la fe más arriba de Ud. mismo, y vea en la obra de Dios el medio para ganar las riquezas que pueden depositarse junto al trono de Dios. ¡Oh, qué altura y profundidad de conocimientos pueden obtenerse mediante una consagración sin reservas a Dios!
 El Señor quiere poseer al hombre entero, o de lo contrario, nada. No se puede comprar su favor con donativos de dinero. El pide la ofrenda de todo el corazón.

No es necesario que conozcamos los resultados del curso de acción que seguiremos antes de entregarnos plenamente a Dios. No necesitamos ver el camino o saber qué nos deparará el futuro. Una cosa sabemos, porque Dios lo ha dicho: el hombre que teme a Dios y obra justicia será aceptado por El. Esto es todo lo que necesitamos saber. Día tras día camine con humildad y contrición delante del Señor. Su destino futuro depende de su propio curso de acción. "Escogeos hoy a quién sirváis" (Jos. 24:15). "Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él" (1 Rey. 18:21). 
 Sea una cosa o la otra. "No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Luc. 16:13). 
 Su felicidad presente y su bienestar futuro, dependen de su propia elección. Si escoge servir a Jesús tendrá que obedecer las palabras: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" 
(Mat. 16:24). 

La vida eterna es para todo aquel que come la carne y bebe la sangre del Hijo de Dios; que vive de cada palabra que procede de su boca. Los que hacen esto obtendrán una clara comprensión de lo que significa ser uno con Cristo.

"Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz" (Sant. 3: 17, 18). Dos personas pueden estar ocupadas en los mismos actos de adoración exterior y, con todo, el servicio de una, cuando es pesado en la balanza de oro del Santuario, puede ser hallado falto, mientras que el de la otra puede ser aceptado. Solamente el servicio que se realiza con sinceridad, con corazón humilde y contrito, es aceptable a Dios. (Carta 39, del 28 de febrero de 1903, dirigida a un hombre de negocios adventista). 72

(Alza tus Ojos de E. G. de White)

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