domingo, 10 de julio de 2011

87. “DIOS ESTÁ CON SU PUEBLO”


Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel. . . Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel. Exo. 31:16,17.

No estudiamos las Escrituras como debiéramos hacerlo. En vez de invertir nuestro tiempo en el estudio de otros temas durante el día, necesitamos dedicar tiempo al estudio de las Escrituras. Necesitamos acercarnos a Dios sobre nuestras rodillas, con nuestras Biblias, y pedir la sabiduría de Dios para comprender los tesoros de verdad. No tendremos fundamento a menos que hagamos esto, porque todo lo que pueda ser sacudido lo será. . .

Satanás está vigilando a fin de encontrar la mente desprevenida y poder así posesionarse de ella. 
 No deseamos ignorar sus artimañas, ni queremos ser dominados por sus estratagemas. A él le agradan las imágenes que lo presentan como teniendo cuernos y pezuñas, porque tiene inteligencia; él fue una vez un ángel de luz. A los que confían en su propia inteligencia les hará creer que pueden corregir las Escrituras. Tendrán que enfrentar esta clase de incredulidad entre los que están en posiciones elevadas.  
 Necesitan que el Espíritu Santo de Dios, el poder divino, coopere con ustedes para discernir las trampas que el diablo está preparando, y escapar de ellas. Conseguirá llevarse cautivo al mundo religioso. (Véase 2 Tes. 2:11.) ¡Cómo pueden atreverse a colocar sus manos sacrílegas sobre las Escrituras! Debemos exponer con claridad el sábado del Señor. Es algo tan sencillo y tan definido. 
 Es una señal distintiva entre los hijos de Dios y los hijos del mundo . . .

No sabemos cuán pronto seremos señalados como ciudadanos irrespetuosos de la ley, porque el príncipe del poder del aire se está posesionando de las mentes de los hombres. Podemos escoger entre obedecer esos poderes y deshonrar a Dios, o desobedecer esos poderes y honrar a Dios. 
 Si obedecemos a Dios, su Santo Espíritu reposará sobre nosotros, y no estaremos entonces luchando con nuestras propias aseveraciones sino con el "escrito está". Todo lo que tenemos que hacer es volver al cuarto mandamiento. 

 Lean el testimonio de Jesucristo acerca de que ni siquiera una tilde habría de ser alterado, sino que mantiene su vigencia tan exactamente como cuando fue escrito por el dedo de Dios sobre las tablas de piedra. Debiéramos amar la verdad precisamente porque es la verdad. Hay una enorme diferencia entre estar del lado de Dios en este asunto o no. Puede ser que sean llamados a comparecer delante de los tribunales, y en esas emergencias piensen en la promesa del Señor: "Yo estoy allí". No podemos permanecer sobre arena movediza, pero podemos hacerlo sobre Cristo Jesús. Podemos permanecer allí aunque el mundo entero se nos oponga. . . Dios hizo un pacto con su pueblo y estará con él (Manuscrito 11, del 28 de marzo de 1893, "Escudriñad las Escrituras"). 100
(Alza tus Ojos de E. G. de White)

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