lunes, 4 de julio de 2011

73. “DIOS, GUARDIÁN DE LA JUSTICIA Y LA MISERICORDIA”


Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su 
poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. 2 Crón. 16:9. 

Todo obrero debiera consagrarse ahora a la obra del Señor y aplicar en su vida cotidiana los principios de la Palabra de Dios. Mis hermanos y hermanas, aparten de ustedes los rasgos de carácter peculiares que hacen que se sientan fácilmente perturbados, y sean limpiados y purificados. Mueran al yo y permitan que Cristo viva en ustedes. 
 Caminen humildemente con Dios, y hagan que los principios correctos caractericen sus vidas. . .

Sea la Palabra la guía y la regla de conducta para ustedes. Ella les enseñará modales corteses, conducta piadosa y juicio certero. Estudien la Palabra. Cuando estén en perplejidad escudriñen la Palabra en busca de la instrucción que se ajuste al caso de ustedes. Busquen al Señor para que los oriente. Nunca codicien lo que el Señor prohíbe en su Palabra, y traten de hacer siempre aquello que su Palabra requiere. "Escudriñad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39).

Cristo vino para establecer reformas y para atraer hacia sí a todos los hombres. Su voluntad debe ser hecha en la tierra así como en el cielo. Una vez que hayan determinado qué reformas deben realizarse, trabajen en esa dirección con valor perseverante e intrépido. No piensen que podrán llevar adelante los principios puros y elevados de una verdadera reforma sin encontrar oposición. La Palabra de Dios enseña claramente que "todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución" (2 Tim. 3:12) por parte de aquellos que tratan de derribar lo que Dios declara ser verdad y justicia. . . 

No hay nada que nos ocurra en la vida en lo cual Dios no se interese; ningún empeño que no sea precioso a su vista. "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo", declara (Mat. 28: 20). Dios es escudo y broquel para su pueblo. Extiende sus manos sobre sus hijos que confían en El, de tal manera que nadie puede herir a uno de ellos sin lastimar la mano de Dios. 

Dios es también el guardián de la justicia y la misericordia. Toma nota de la forma como tratamos a nuestros colaboradores. No podemos ocultar de Él el acto más insignificante que afecta los derechos de uno de los que son su herencia. Vindicará su justicia delante de todo aquel que se aproveche de su prójimo o le haga algún daño. 
 El discierne el motivo que impulsa toda acción. . . Como profesos creyentes en Aquel que es el guardián de la verdad y la justicia, han de sostener la verdad en su pureza. En todo acto de la vida cotidiana deben revelar un estricto sentido de la rectitud y la justicia. (Carta 94, 14 de marzo de 1907, dirigida a los obreros del Sanatorio de Boulder).86

(Alza tus Ojos de E. G. de White)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario